El tratamiento de desensibilización podría evitar la alergia provocada por la quimioterapia

El tratamiento de desensibilización podría evitar la alergia provocada por la quimioterapia

Ronchas, enrojecimiento de la piel, picor o hinchazón, náuseas, vómitos, un repentino dolor de espalda o falta de aire con pitidos en el pecho como si se tratase de un paciente asmático son algunas de las reacciones que tienen los pacientes oncológicos alérgicos a la quimioterapia. En la mayoría de los casos estos síntomas comienzan rápidamente tras la administración de la quimioterapia y desaparecen al terminar la sesión.

 

Se trata de reacciones inmediatas que comienzan rápidamente y pueden ser graves, llegando, incluso, a la anafilaxia; pero también hay reacciones tardías que pueden producirse después de haber acabado el tratamiento, y suelen ser, en general, de menor gravedad.

Detectar este problema no es sencillo, pero, al igual que se puede tener una reacción alérgica a un medicamento, los pacientes oncológicos pueden presentar alergia a la quimioterapia que necesitan para combatir su cáncer.

En este sentido, la doctora Leticia Herrero, jefa del Servicio de Alergología del Hospital Quirónsalud Málaga, ha explicado al diario La Razón que «las reacciones alérgicas leves o moderadas a quimioterápicos afectan al 12-15% de los pacientes. Y un 5% tienen alergia grave», para añadir que «estas cifras están experimentando un incremento por el cada vez mayor uso de quimioterápicos».

La experta razona que los pacientes se hacen alérgicos a aquello a lo que se exponen. Primero se identifica como extraño de forma errónea y luego se fabrican anticuerpos frente a esa sustancia o medicamentos o bien simplemente se liberan mediadores inflamatorios que pueden generar la reacción alérgica.

En estas situaciones, hay que llevar a cabo la desensibilización del paciente a la quimioterapia; y en este escenario, el Servicio de Oncología puede escoger una segunda línea de tratamiento quimioterápico que no dé alergia al paciente o contactar con el Servicio de Alergología para poder dar el tratamiento de elección, que es el que se considera el preferente, al paciente a pesar de ser alérgico al mismo.

Tal y como ha explicado esta experta, «dar a este tipo de pacientes alérgicos la posibilidad de administrárselo a pesar de ser alérgicos marca la diferencia en la supervivencia en estos pacientes»,  motivo por el que en este centro médico cuentan con una Unidad de Desensibilización en la que se encargan de ayudar a inducir la tolerancia temporal de quimioterápicos durante el tratamiento.

Así las cosas, el Servicio de Alergología y el Departamento Integral de Oncología trabajan de forma conjunta para identificar las reacciones alérgicas y diseñar un plan de administración controlada, individualizado para cada paciente alérgico.

En cualquier caso, la desensibilización es un procedimiento que conlleva siempre un riesgo por lo que debe ser realizado en un ambiente hospitalario y bajo supervisión de un alergólogo experto en dicho procedimiento. Consiste en la inoculación progresiva de la dosis indicada para cada paciente en tiempos muy precisos para inducir una tolerancia temporal que permita la administración del fármaco quimioterápico sin desencadenar una nueva reacción alérgica; es decir, que se va incrementado poco a poco la concentración de la dosis y la velocidad a la que se administra hasta llegar a la dosis necesaria para evitar que el sistema inmune lo rechace.

Se trata de un proceso que también puede incluir la medicación concomitante dependiendo de la gravedad de la reacción. Eso sí, esta desensibilización solo tiene un efecto temporal, de modo que, cada vez que se necesite administrar un nuevo ciclo de la misma quimioterapia, se deberá realizar una nueva desensibilización, siempre supervisada por Alergología.

De este modo, no se elimina la alergia, sino que se engaña al sistema inmune para que no produzca una reacción alérgica, un proceso que es solo temporal.

La desensibilización a la quimioterapia puede realizarse en prácticamente todos los pacientes oncológicos; y la única contraindicación será en aquellos casos en los que se produzcan reacciones alérgicas graves en la piel y las mucosas, como las provocadas por el síndrome de Steven Johnson y la necrólisis epidérmica tóxica, que son reacciones de hipersensibilidad cutánea graves.

Pocas personas sufren estas reacciones, por lo que se puede afirmar que la desensibilización a la quimioterapia es útil tanto en adultos como en niños, y su eficacia es, si no prácticamente, sí cercana al 100 % mediante el tratamiento de desensibilización a los quimioterápicos.