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¿Cuáles son los alimentos que más alergias provocan...?

Las alergias alimentarias aparecen cuando el sistema inmunológico del cuerpo se sensibiliza y reacciona de manera exagerada a un componente particular del alimento. Este ataque está mediado por el anticuerpo IgE, y es la respuesta inmune hiperactiva la que provoca los síntomas de la alergia, tales como erupciones, inflamación, ahogo, urticaria, ardor, etc.

 

Esto puede ocurrir incluso al ingerir una pequeña cantidad, y aunque son más comunes en bebés y niños, pueden aparecer a cualquier edad, incluso alguien puede desarrollarlas a alimentos que ha ingerido durante años sin problemas. Pero cuidado que no todas las reacciones a alimentos son alergias, un término que a menudo se usa de forma incorrecta para describir cualquier reacción adversa a los alimentos, como intolerancias alimentarias, reacciones tóxicas, intoxicación alimentaria, deficiencias de enzimas o aversión a los alimentos.

Aunque la Organización Mundial de Alergias (WAO) sugiere que existen más de 170 alimentos relacionados con reacciones alérgicas y que cualquiera puede causar alergia, los más comunes son los siguientes:

  • Cacahuetes

Aunque solemos clasificarlos en la categoría de frutos secos, en realidad pertenecen al grupo de las legumbres, como las lentejas. Por tanto, pertenecen a un grupo de alergia alimentaria propio.

  • Huevos

Destacan en la lista principal de alimentos que provocan alergia sobre todo a los niños. La mayoría de las proteínas que desencadenan una alergia se encuentran en la clara de huevo, y puede ocurrir que algunos alimentos que lo contienen, al calentarlos, pierdan la forma de las proteínas que causan alergia.

  • Frutos secos

Almendras, anacardos, avellanas, nueces de macadamia, piñones, pistachos y nueces son algunos de los frutos secos que causan reacciones alérgicas con mayor frecuencia y es necesario tener en cuenta que cualquier alimento o plato preparado que contenga cualquiera de estos frutos secos, también representa un peligro.

  • Leche de vaca

Se trata de alérgenos comunes debido a las proteínas de la leche como la lactoglobulina, la lactoalbúmina, la caseína y el suero. Para quienes son sensibles, los productos lácteos pueden causar problemas gastrointestinales y reacciones cutáneas. Si elegimos eliminar los productos lácteos porque somos alérgicos, deberemos excluir la leche, el queso, la mantequilla, el yogur y el helado.

  • Trigo

No hay confundir la alergia al trigo con la enfermedad celíaca, ya que pueden tener síntomas digestivos similares. La alergia puede provocar además urticaria, vómitos, erupciones cutáneas, hinchazón y, en casos más graves, anafilaxia. Las personas alérgicas al trigo deben evitar fuentes como el pan, la pasta o los cereales. Por su parte, la celiaquía está provocada por una reacción inmune anormal al gluten, una proteína del trigo.

  • Marisco

La reactividad se debe a las proteínas que se encuentran en almejas, cangrejos, langosta, ostras, vieiras, etc. El desencadenante más común es una proteína llamada tropomiosina, pero hay otras, como la arginina quinasa. En ocasiones puede confundirse una alergia al marisco con una reacción adversa a un contaminante, como bacterias, virus o parásitos, lo que se debe a que los síntomas son similares: vómitos, diarrea y dolor de estómago.

  • Pescado

La alergia a este alimento es común y suele afectar a alrededor del 2 % de los adultos. A diferencia de otras alergias, puede ocurrir que surja en la edad adulta en forma de vómitos, diarrea o una reacción más grave. En cualquier caso, una persona alérgica al marisco no lo es necesariamente también al pescado, porque no contienen las mismas proteínas.

  • Algunas frutas

Cerezas, melocotones, ciruelas o albaricoques son algunas de las frutas que se asocian con mayor frecuencia a reacciones alérgicas en adultos.

Todos estos alimentos representan aproximadamente el 90 % de todas las reacciones alérgicas, y sus síntomas pueden afectar a la piel, al tracto gastrointestinal, al sistema cardiovascular y al tracto respiratorio. La forma más efectiva de controlarlas es tratar de no consumir los alimentos que causan los problemas, por lo que es importante que revisemos bien las etiquetas de los ingredientes de todos los productos alimenticios y averigüemos si lo que debemos evitar puede tener otros nombres.

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