Desarrollan una pastilla que podría salvar la vida a los alérgicos sin necesidad de inyección

El mayor temor para una persona con alergia es sufrir un proceso de anafilaxia, caracterizada por una afectación multiorgánica que asocia dificultad para respirar, palpitaciones y reducción de la tensión arterial. Además, una anafilaxia es potencialmente mortal si no se soluciona a tiempo, por lo que la mayoría de los alérgicos con propensión a sufrirla suelen llevar consigo una especie de "bolígrafo" de adrenalina, un dispositivo que puede paliar e incluso revertir un episodio de anafilaxia, pero cuyo uso siempre requerirá atención médica posterior.

Por el momento todo este proceso no es la opción más cómoda para los alérgicos, aunque sí la más efectiva por el momento. Sin embargo, las cosas podrían cambiar gracias a una nueva investigación desarrollada en la Universidad Northwestern y liderada por Bruce Bochner, que promete cambiar esta situación a través de una simple pastilla capaz de prevenir los episodios de anafilaxia.

Según el investigador, "esta nueva píldora puede tanto cambiar la vida como salvarla. Imagina ser capaz de tomar una medicación proactivamente para prevenir una grave reacción alérgica".

Los investigadores tenían como objetivo inicial diseñar una medicación alternativa a la quimioterapia para algunos tipos de cáncer, pero por el camino le han encontrado otro uso. Según sus propios creadores, esta píldora anti-anafilaxia debería tomarse antes de las comidas, con el objetivo de prevenir posibles reacciones alérgicas graves que pudiesen producirse.

Se trata de un inhibidor de BTK, una familia de medicamentos relativamente nuevos que se diseñaron para bloquear una proteína celular en particular con un papel clave en varios tipos de cáncer, como algunos tipos de leucemia o linfoma.

El primer fármaco de este tipo, llamado Ibrutinib, fue aprobado en 2013 por parte de la FDA, y en el caso de este nuevo fármaco, ya hace algunos años que los mismos investigadores de la Universidad Northwestern empezaron a vislumbrar su potencial frente a las reacciones alérgicas, dado que "apagan" un proceso celular implicado en algunos tipos de cáncer; y ese mismo proceso celular también tiene un papel clave en el desarrollo de las anafilaxias.

Durante las primeras investigaciones en pacientes con cáncer se empezó a documentar cómo, con el mismo fármaco, las reacciones alérgicas se reducían drásticamente, hasta el punto de que algunos pacientes con alergias previas comprobaron como su reactividad a las pruebas cutáneas se reducía hasta un 90 % tan solo una semana después de tomar inhibidores de BTK. Posteriormente, en otro estudio pequeño con individuos sanos con alergias, este fármaco también pudo prevenir los episodios de anafilaxia sistémica tras una exposición controlada al alérgeno.

A pesar de ser un estudio pequeño, los investigadores sugieren que es un resultado muy prometedor, dado que no existe ningún medicamento capaz de prevenir el shock anafiláctico.

En el nuevo trabajo, publicado en la revista The Journal of Clinical Investigation, el equipo de investigadoes realizó pruebas en ratones con órganos que contenían células humanas implantadas; y con tan solo dos dosis en forma de comprimido, los inhibidores de BTK fueron capaces de prevenir la anafilaxia incluso en exposiciones moderadas, y con capacidad para proteger contra la muerte en anafilaxias graves.

Aún así, según sostienen los propios investigadores, queda mucho por estudiar al respecto antes de poder comercializar una medicación como esta, que de momento no se ha probado en niños, y cuto precio continua siendo prohibitivo.

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