La parafina cosmética no es tóxica, ni peligrosa, ni provoca alergias

En los últimos tiempos se habían difundido algunos bulos sobre los supuestos efectos y propiedades negativos de la parafina, uno de los componentes más habituales en los productos cosméticos presentes en los supermercado. Pues bien, el portal de verificación de "fake-news" maldita.es le acaba de dedicar un artículo en el que se asegura que esta parafina cosmética no es tóxica, ni peligrosa, ni provoca alergias.

El portal aclara que en cosmética se utiliza parafina líquida y no parafina a secas, por lo que es de esa sustancia de la que hablan en el artículo, afirmando que se trata de un compuesto muy común que se puede encontrar en el etiquetado de geles, colonias y aceites corporales infantiles.

A pesar de las preocupaciones que despierta, es importante tener claro que la parafina líquida es segura en cualquier cantidad, ya que la legislación impone un límite al porcentaje de impurezas que puede poseer menor de un 0,005 % o del 3 % del total, dependiendo de la sustancia, ya que esas posibles impurezas sí pueden suponer un riesgo para la salud.

El miedo a un compuesto tan utilizado en la composición de estos artículos parte de la preocupación por su procedencia, por lo que el portal aclara que la parafina es un aceite mineral que se extrae del petróleo, aunque deja claro que eso no determina su seguridad ni su toxicidad.

Deborah García Bello, química y divulgadora científica, explica en este sentido que “químicamente da igual cuál sea el origen del compuesto, eso no va a hacerlo mejor ni peor”.

La parafina es uno de los emolientes más económicos que existen, y no son sino sustancias que reblandecen, suavizan o restauran el contenido graso de la capa más superficial de nuestra piel. Según García Bello, permite formular buenos productos a unos precios muy asequibles y que "no han dado problemas en más de 100 años".

La parafina que se utiliza en cosmética funciona principalmente por oclusividad, es decir, permanece como una capa transparente en la parte superior de la piel y dificulta la pérdida de agua. Esta es la función principal de las cremas hidratantes, ya que no aportan agua, sino que evitan que se pierda, algo que suele entenderse al revés. Así que no, los cosméticos con parafina no deshidratan.

Además, es inerte y no atraviesa si quiera la epidermis, la primera capa de la piel, por lo que no hay evidencias de que sea capaz de causar ni alergias, ni irritaciones, ni mucho menos otros problemas como mareos, dolores de cabeza, tos, manchas oscuras o pérdida de concentración.

Son muchas las pruebas de evaluación de seguridad y calidad que un producto de estas características debe superar para poder comercializarse en las estanterías de nuestro supermercado, y su regulación se encuentra recogida en el Reglamento 1223/2009 del Parlamento y del Consejo del 30 de noviembre de 2009 sobre los productos cosméticos, que entró en vigor el 11 de julio de 2013. Este documento recopila las sustancias permitidas y prohibidas a nivel europeo en la composición de los artículos más comunes en nuestro cuarto de baño, tales como cremas faciales, champús, geles, desodorantes, perfumes, maquillaje y productos para desmaquillar, etc.

La conclusión es que no vamos a encontrar cosméticos inseguros si están etiquetados correctamente, ya que esto nos asegura que han superado los controles de calidad, y si no fuese así, no habrían llegado a la tienda.

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