Cuando las esporas producen alergias respiratorias...

Cuando las esporas producen alergias respiratorias...

En esta época se habla a menudo de las alergias al polen y de cómo afectan a las ciudades; pero hay otro tipo de partículas que también causan problemas respiratorios y que son mucho menos conocidas: las esporas.

 

Las esporas, de la misma manera que los granos de polen, permiten la reproducción de los hongos, de forma que sin estas pequeñísimas partículas, algunos organismos como mohos, levaduras y otros hongos más conocidos como los boletus, no podrían existir.

De esta manera, parece demostrado que su existencia es necesaria para la biodiversidad, sin embargo, su presencia también puede ser problemática para la salud humana, siendo las esporas más perjudiciales para la salud humana las que pertenecen casi exclusivamente a los mohos.

Así las cosas, esas manchas negras que aparecen en zonas de mayor humedad, como el baño o la cocina, pueden llegar a ocasionar problemas respiratorios como asma bronquial y otras enfermedades micóticas como neumonía fúngica.

El interés por conocer y diagnosticar a la población alérgica a las esporas se ha incrementado en los últimos años al aparecer cada vez más frecuentemente cuadros clínicos que reflejan esta sensibilización; en cualquier caso, debido a la gran variación entre unas cepas fúngicas y otras, y a la gran variedad de alérgenos presentes en ellas, el proceso de identificación avanza lentamente.

De esta manera, se ha descubierto que de los miles de hongos y esporas existentes, apenas una docena son realmente importantes para el ámbito sanitario y, aunque poco se sabe de ellas, se conoce que hay un puñado de ellas que están bien estudiadas por investigadores y alergólogos.

En primer lugar está la Alternaria, un tipo de espora muy conocido por los médicos porque está tras la mayoría de alergias de este tipo en la población humana. Se trata de un organismo que debe su abundante presencia en el aire a la gran variedad de sustratos sobre los que crece, siendo parásitos de plantas y hortalizas y creciendo donde hay abundante materia orgánica y extensiones de cultivos.

La liberación de las esporas al aire sucede cuando las cosechadoras realizan su labor, agitando plantas como trigo o maíz violentamente; y aunque podemos encontrar Alternaria en casi cualquier época del año, tanto en interiores como exteriores, su máxima presencia ocurre en verano, momento en el que la gran mayoría de cultivos se cosechan.

Al ser tan poco exigentes respecto a su medio de desarrollo, estas esporas se pueden encontrar en aquellos lugares donde la materia orgánica esté presente de forma abundante: cultivos, jardines, bosques, e incluso en el interior de las ciudades.

Por otro lado está la Cladosporium, otra de las esporas causantes de enfermedades respiratorias, siendo la más abundante en la atmósfera. En su época de máxima presencia llega a contarse en cantidades de hasta un millón de esporas en un solo metro cúbico de aire, y el verano es también la temporada en la que tiene su máxima presencia en el aire. Sin embargo, las altas temperaturas llegan a ocasionar la muerte de los hongos productores de esporas, aunque como su número es tan masivo, apenas tiene efecto en el total de esporas producidas.

Las otras esporas protagonistas habituales de nuestro día a día son Aspergillus y Penicillium, que se engloban dentro de una misma categoría, ya que es prácticamente imposible diferenciarlas a simple vista; y además de causar alergias, pueden provocar otras enfermedades como aspergilosis y otras infecciones a humanos y animales.

Hay que tener en cuenta que las esporas causan otro tipo de daños aparte de enfermedades respiratorias, tales como daños a cultivos, destrucción de ecosistemas, enfermedades al ganado y animales de compañía son solo algunos de los efectos más negativos de la proliferación de estas partículas.

Otra característica de estos alérgenos es que mientras que la alergia al polen puede afectarnos en mayor o menor medida cuando estamos en el exterior, las esporas pueden afectarnos en cualquier lugar, incluso en nuestra propia casa.

Las zonas húmedas o con condensación como el baño o la cocina, son hábitats idóneos para que crezcan los mohos anteriormente citados. Asimismo, si tenemos plantas, deberemos vigilar cada poco tiempo la aparición de manchas en hojas, evitando tener plantas secas como decoración.

La pandemia de Covid-19 nos enseñó que la limpieza es la mejor solución para tratar con agentes patógenos como virus y bacterias, y los hongos no iban a ser diferentes, por lo que debemos estar alerta ante la aparición de estas manchas ya que, debido a su crecimiento tan acelerado, en pocos días e incluso horas, estos organismos pueden colonizar una superficie sin que nos demos cuenta.

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