Descubre el mapa de la alergia en España, y el nivel de alerta por polen en cada zona

Descubre el mapa de la alergia en España, y el nivel de alerta por polen en cada zona

Las enfermedades alérgicas afectan a más de ocho millones de personas en España, de acuerdo con la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (Seaic), una cifra que va en aumento y que provoca que más de un tercio de la población tenga algún problema de alergia por pólenes, ya sea picor en la nariz, lagrimeo o estornudos, lo que convierte a esta dolencia en una de las enfermedades más frecuentes.

 

 

Así las cosas, desde la SEAIC han elaborado un mapa en el que se muestran los niveles del polen en las estaciones de medición de la organización repartidas por España, y diferenciados por las principales especies que causan alergia durante esta época del año.

Los datos mostrados son del 17 de mayo y muestran la cantidad de granos de polen por metro cúbico; y los pólenes alergénicos varían según la vegetación y el clima. En general, el polen de los árboles predomina durante el invierno y principios de la primavera; mientras que las gramíneas, en cambio, muestran mayores niveles durante la primavera y verano.

Los síntomas más comunes de este tipo de alergia son la congestión nasal, los estornudos, el picor de nariz, el lagrimeo y enrojecimiento de los ojos; y si la alergia se agrava, puede provocar asma bronquial, con ‘pitidos’ al respirar, tos y dificultad respiratoria.

En el caso de las gramíneas, que son las herbáceas que crecen en los bordes de las carreteras, descampados, cultivos o praderas, se encuentran por todo el territorio, y son una de las especies que causan más alergias.

Cada especie tiene un periodo de polinización diferente, que también puede variar en función de la región, de manera que el nivel del polen de gramíneas, por ejemplo, dura hasta agosto en el norte de la península. En cambio, en la costa mediterránea se alarga hasta finales de octubre.

El polen del olivo, la otra especie protagonista en mayo, es casi inexistente en las provincias del norte, pero muy alto en el sur y Mediterráneo. Así, mientras que algunas plantas como las gramíneas están repartidas por prácticamente todo el país, otras solo crecen en zonas donde se dan condiciones propicias para su desarrollo.

El plátano de sombra, por ejemplo, predomina en las ciudades y apenas está presente en las zonas rurales, mientras que las condiciones meteorológicas pueden afectar la cantidad de polen en el aire en un momento dado. El tiempo cálido, seco y con viento indica mayor distribución del polen y, en consecuencia, de mayores síntomas alérgicos.

Así las cosas, desde la Seaic afirman que este año, debido a la falta de lluvias en el otoño y en el invierno, se prevé que el nivel del polen de gramíneas sea más bajo de lo habitual, lo que contribuirá a una disminución de los síntomas alérgicos.

Asimismo, el polen en el aire ha aumentado,  kentras que las temporadas de polen empiezan antes y también duran más; al tiempo que el aumento de las temperaturas está causando una mayor concentración de polen, un mayor tiempo de exposición y una mayor agresividad. Además, “los altos niveles de contaminación de las ciudades favorecen el fenómeno de inversión térmica, que impide a los pólenes abandonar la atmósfera e incrementa el tiempo de exposición a ellos”, ha explicado Moral.

Una reciente investigación internacional asegura que las alergias, reconocidas como una epidemia mundial y un problema de salud pública, han aumentado rápidamente en las últimas décadas, tanto en países desarrollados como en vías de desarrollo; de forma que los científicos están observando que, aparte de las especies que tradicionalmente han causado alergias, están apareciendo nuevas plantas invasoras en hábitats seminaturales que están causando alergias.

Es el caso de la especie ambrosia artemisiifolia, una planta invasora y exótica en Europa con un polen “altamente alergénico”. La publicación indica que, según las primeras estimaciones, la sensibilización a la ambrosía se duplicará con creces en Europa, pasando de 33 millones de personas en 2020 a 77 en 2060.

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