Cuando se padece alergia a la ropa...

Cuando se padece alergia a la ropa...

La alergia textil suele provocar problemas cutáneos tales como enrojecimiento, picor, descamación, ronchas o eccemas y, aunque no es de las alergias más frecuentes, los expertos consideran que está infradiagnosticada.

 

Los síntomas de la alergia a la ropa pueden aparecer horas o días más tarde, por lo que en ocasiones, el afectado no asocia la reacción alérgica a la prenda que la ha causado, lo lógicamente, puede dificultar el diagnóstico.

Cuando la sensación de piel seca, picor o enrojecimiento se debe a este tipo de alergia, suele afectar a zonas en las que las prendas tienen un contacto mayor o más directo, por lo que en estos casos es normal notar síntomas en el cuello, las axilas, la cintura, la cara interna de los brazos y los muslos, o detrás de las rodillas, siendo muy posible que la causa esté en alguna de las piezas de ropa que usas.

Para reducir el riesgo de que la ropa provoque reacciones adversas, es recomendable apostar por tejidos lo más naturales posible, tales como algodón no tratado o  seda porque, en general, causan menos alergias e irritación. Mientras tanto, con la lana hay que hacer un matiz, ya que puede irritar pieles atópicas y causar urticaria de contacto ocasionalmente, pero casi nunca produce alergia por sí misma.

Por otra parte, los tejidos sintéticos suelen provocar molestias, hasta el punto de que se habla incluso de la dermatitis del nailon, que actúa irritando la piel, y se cree que se produce porque es un material que absorbe poco el sudor.

Además, los tintes también pueden estar detrás de este tipo de alegias, hasta el punto de que los compuestos que colorean las prendas pueden llegar a ser la principal causa de alergia textil, aunque existen diferencias entre ellos, siendo los colorantes dispersos los que más hay que evitar, ya que se usan para cambiar el color del poliéster, el nailon, las mezclas de fibras y otros tejidos sintéticos.

Por su parte, los tintes reactivos son menos problemáticos, ya que se usan en las fibras naturales y, a diferencia de los anteriores, se unen fuertemente a ellas, por lo que cuesta mucho más que pasen a la piel, motivo por el que suelen producir pocas alergias.

Además, los aditivos para reducir el mal olor que se usan en la ropa deportiva o para proteger las prendas durante la fabricación y el transporte, son otro posible desencadenante de alergia, al tiempo que las espinilleras y el calzado deportivo también pueden contener alergénicos como la goma EVA. Uno de los más alergénicos es el dimetilfumarato, un fungicida que se dispersa en el embalaje para evitar la aparición de moho en productos elaborados con cuero, y que se usa mucho en China, aunque está prohibido en la Unión Europea.

Lamentablemente, hoy en día no es obligatorio indicar en la etiqueta de las prendas los tintes o químicos utilizados en su elaboración, pero se pueden esquivar los más alergénicos siguiendo algunos consejos. Estos son:

  • Si en la etiqueta pone “lavar por separado”, mejor evita comprar esa prenda, ya que es sinónimo de que destiñe y, por lo tanto, sus tintes se desprenden fácilmente.
  • Hay que tener precaución si la etiqueta dice que “no necesita planchado”, ya que suelen ser tejidos a los que se les añade formaldehído para evitar las arrugas.
  • Mejor elegir ropa que no venga de países lejanos, ya que las posibilidades de que se hayan usado biocidas para protegerla durante el transporte es mucho mayor cuanto más lejos esté la zona de origen.
  • Recorta siempre las etiquetas, ya que pueden producir reacciones alérgicas por el colorante de la tinta.
  • Opta, cuando sea posible, por tejidos claros y naturales, ya que son los que menos posibilidad tienen de contener tintes y otras sustancias alergénicas.
  • Si sospechas que una prenda irrita tu piel pero la quieres seguir usando, ponte algo de algodón debajo para evitar que haya contacto directo.
  • Utiliza las prendas mejor holgadas que ajustadas, ya que al rozar menos con la piel, el riesgo de irritación dermatológica se reduce también.

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