Cuando la intolerancia a la lactosa afecta a las mujeres...

Cuando la intolerancia a la lactosa afecta a las mujeres...

La lactosa es un azúcar que se encuentra de forma natural en la leche y en los productos lácteos, y la intolerancia a la misma es causada por una malabsorción que afecta al intestino delgado, que no puede digerir o descomponer toda la lactosa que una persona come o bebe... lo que no todo el mundo conoce es que una de las características de esta intolerancia es que afecta especialmente a las mujeres.

 

Las mujeres deben obtener suficiente calcio y vitamina D a lo largo de toda su vida para que puedan desarrollar y mantener la densidad ósea y reducir el riesgo de osteoporosis más adelante.

Según la Oficina para la Salud de la Mujer (OASH), la osteoporosis es una afección que debilita los huesos y hace que se fracturen más fácilmente, y las mujeres tienen un mayor riesgo que los hombres de padecer esta afección.

En concreto, según la OASH, las mujeres tienen más probabilidades de sufrir osteoporosis porque suelen tener huesos más pequeños, delgados y menos densos que los hombres. Además, las mujeres suelen vivir más, y la pérdida ósea ocurre naturalmente a medida que envejecemos. Por otra parte, las mujeres pierden más masa ósea después de la menopausia, que causa niveles muy bajos de la hormona estrógeno.

 

Según los Institutos Nacionales de la Salud (NIH), la mayoría de las personas con intolerancia a la lactosa pueden consumir cierta cantidad de lactosa sin tener síntomas, lo que dependerá de cada caso de su nivel de intolerancia. De esta manera, si una persona sufre de intolerancia a la lactosa, tendrá intensas molestias, y entre los dolores más habituales estarán los relacionados con el sistema digestivo, tales como hinchazón o distensión abdominal, diarrea y gases después de consumir alimentos o bebidas que contienen lactosa.

La lactosa está presente en la leche y en todos los derivados de la misma, como el yogur, el queso y el helado, pero también está presente en muchos alimentos preparados, tales como fiambres, galletas, aderezos para ensaladas, cereales, panes y otros productos horneados.

No hay que confundir la intolerancia a la lactosa con la alergia a la leche. Esta última viene provocada por un problema con el sistema inmunitario, y los síntomas pueden variar de leves (sarpullidos o picazón) a intensos (problemas para respirar o sibilancia), siendo más habitual en niños, y no tanto en adultos.

La intolerancia a la lactosa puede evitar que se obtenga suficiente calcio y vitamina D, importantes para la salud ósea. El calcio es importante porque su aporte promociona la salud ósea y reduce el riesgo de fracturas, y también interviene en la coagulación sanguínea, en el sistema nervioso y en la prevención cardiovascular, según explican desde la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA).

Por su parte, la vitamina D, es importante para una adecuada absorción de calcio y de fósforo, por lo que su deficiencia podría disminuir también los niveles de estos minerales, fundamentales en la salud ósea, entre otros. También se ha encontrado asociación entre adecuados niveles de vitamina D y un menor riesgo de padecer patologías cardiovasculares.

 

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