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Cuando se padece alergia a los "bichos", y llega el verano

Cuando suben las temperaturas y pasamos más tiempo en el exterior, es cuando estamos más expuestas a sufrir picaduras de insectos que, en algunas personas, pueden ocasionar reacciones alérgicas.

 

Entre las picaduras más susceptibles de causar una alergia en determinados individuos con predisposición y qué estos deben evitar, destacan las de diferentes insectos, como arañas, tábanos, mosquitos, avispas, abejas o abejorros, que pueden ser evitadas con medidas de prevención en los lugares, las estaciones y las situaciones que favorezcan el contacto con los agentes causantes de la alergia. Entre las alergias a los insectos más comunes destacan:

 

  • Alergia a los ácaros

 

Los ácaros son insectos de la familia de los arácnidos, de tamaño microscópico (0,2-0,4 mm) invisibles para el ojo humano, que provocan alergia por inhalación de sus restos y deyecciones acumuladas en el polvo domestico localizado en cortinas, alfombras, ropa de cama, peluches, moquetas, etc. Su desarrollo biológico depende de la humedad y de la temperatura ambiente, siendo de los 20º a los 30ºC y con humedad alta, del 70-80% el entorno más favorable.

La alergia a los ácaros se manifiesta como una alergia por inhalación, con picor nasal, rinitis, estornudos, conjuntivitis, secreción nasal y tos, una situación que progresa a través de las vías respiratorias y puede dar lugar a bronco espasmo, atrapamiento del aire en bronquios, edema de las mucosas y dificultad respiratoria de naturaleza asmática.

El diagnostico se realiza a través de una prueba denominada prick cutáneo, en la que se aplica sobre la piel del antebrazo con una lanceta, una pequeña cantidad de alérgeno de ácaro. Se realiza un control visual a los 15 minutos y según el tamaño de la reacción se valora la intensidad de la alergia.

El tratamiento más eficaz es evitar el contacto con el alérgeno que desencadena el cuadro. Una vez instaurado, los antihistamínicos y los corticoides inhalados son medicaciones muy eficaces para el control de los síntomas. Los tratamientos desensibilizantes con vacunas fabricadas para tal fin (inmunoterapia) consiguen tras inyección de dosis mínimas repetidas, elevar la inmunidad y controlar la alergia.

La prevención se fundamenta en medidas medioambientales, de higiene, limpieza, ventilación y lavado. Para ello será conveniente eliminar del domicilio todos los objetos que acumulen polvo (cortinas, moquetas, peluches, alfombras, etc), ventilar la habitación a diario y exponer objetos de dormitorio al sol, utilizar fundas anti ácaros en almohada y colchón, pasar la aspiradora a diario y lavar con agua caliente (+ 60ºC) una vez por semana, y usar el aire acondicionado manteniendo el clima interior fresco y con poca humedad es muy beneficioso.

 

  • Alergia a la procesionaria

 

La procesionaria es un lepidóptero, en fase de oruga o larva, que parasita el pino y se la conoce como oruga del pino u oruga procesionaria, por su costumbre de desplazarse siempre en grupo, en formación de fila o procesión. Estas orugas poseen un mecanismo defensivo muy curioso, cuando se les molesta, que consiste en la emisión a distancia de unas estructuras pilosas denominadas “tricomas” que contienen venenos o tóxicos y al clavarse en la piel o conjuntivas da lugar a reacciones alérgicas en los humanos muy llamativas, caracterizadas por la aparición de urticaria y/o conjuntivitis.

En primavera y comienzos del verano, que es la época de mayor actividad de estas orugas, se dan casos frecuentes de reacciones alérgicas, caracterizadas por lesiones máculo-papulosas que hacen relieve de color rojo, muy pruriginosas y que se localizan en zonas de contacto o de cercanía con la procesionaria.

El tratamiento se realiza a base de antihistamínicos y corticoides orales, y la prevención pasa por evitar el contacto con los nidos y las orugas.

 

  • Alergia a las arañas

 

Las picaduras de araña son menos frecuentes en nuestro entorno y de menor gravedad que las de otros insectos, y aunque en otros países hay arañas muy venenosas (viuda negra), en la mayoría de las especies locales sus colmillos son demasiado frágiles y cortos para atravesar la piel humana.

La reacción local a la picadura se manifiesta por hinchazón, dolor, enrojecimiento e intenso picor, que se tratará con lavado de agua y jabón y compresas húmedas en el lugar de la lesión. Los medicamentos antihistamínicos y los corticoides, a veces son necesarios.

 

 

  • Alergia a los insectos

 

Muchos insectos, como los mosquitos, las avispas, las abejas, o los abejorros, pueden trasmitir al hombre a través de su aguijón sustancias venenosas que producen en la mayoría de los casos, dolor, malestar y picazón local. Pero existen otros en que, de manera inicial o que ya estaban sensibilizados, pueden dar lugar a graves reacciones alérgicas, caracterizadas por “choque anafiláctico” que precisan de tratamiento médico urgente.

La mayoría de las picaduras en personas no alérgicas dan lugar a hinchazón, dolor y picor local que se beneficia del uso de amoniaco local o con pomadas antihistamínicas, con calamina, o con corticoides a baja concentración. Pero es importante recordar que las personas alérgicas a las picaduras de estos insectos pueden desencadenar un cuadro clínico grave conocido como “reacción anafiláctica” o shock.

Esta urgencia médica se caracteriza por la presencia súbita de disminución de la presión arterial o hipotensión, síncope o desmayo, en ocasiones con pérdida de conciencia, hinchazón de cara, labios, lengua, con riesgo de edema de glotis, dificultad respiratoria aguda.

Las personas que tengan alergia a las picaduras de estos insectos deben llevar siempre consigo, en situaciones de riesgo (estancia al aire libre, campo o playa en verano y comienzo del otoño) un kit o estuche con equipo y medicación adecuada (cortisona, adrenalina, broncodilatador) para el tratamiento urgente de esta situación.

Las terapias de “desensibilizacion” en las personas alérgicas, con inyecciones repetidas de cantidades progresivamente crecientes del veneno de estos insectos, suelen ser efectivas para el control futuro, en la mayoría de los casos.

 

  • Alergia a las medusas

 

Las medusas poseen tentáculos con gran cantidad de células urticariantes que, al ponerse en contacto con la piel humana, dan lugar a picor intenso, escozor, sensación de quemazón y dolor con reacción inflamatoria posterior y aparición de lesiones vesiculosas.

Ante una picadura de medusa, será necesario salir del agua lo antes posible, no frotar con toalla ni rascar la zona afectada, retirar los tentáculos visibles con pinzas y guantes de goma, lavar las lesiones con agua salada, nunca con agua dulce, y aplicar hielo en bolsa de goma o plástico. Los tratamiento con antihistamínicos, antisépticos o corticoides, siempre serán bajo control médico o sanitario.

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