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¿Qué sucede cuando estornudas por tu alergia...?

En general, los problemas de salud más habituales que nos hacen estornudar son el virus de la gripe, los resfriados, o bien el hecho de tener alergia, como en primavera, donde en España, más de 8 millones de personas son alérgicas al polen.

 

Generalmente, los estornudos se producen por un factor irritante de la mucosa de la nariz y la garganta, exixtiendo determinados agentes externos que pueden ser los que hacen que estornudemos. De esta manera, podemos estornudar por reacción alérgica al polen o al polvo, porque ha entrado en nuestra nariz algún agente irritante como la pimienta o el talco, o hacerlo por infecciones de las vías respiratorias como gripes o resfriados, por reacción a la luz brillante o debido a un cambio de temperatura.

Al reprimir el estornudo, se impide que se cumpla con el objetivo de limpiar las vías respiratorias, impidiendo que las partículas que irritan las mucosas salgan y dentro del organismo puedan desplazarse hacia otras regiones del cuerpo produciendo infecciones, por lo que los expertos recomiendan no reprimirlo... además, la presión contenida en el interior del organismo al no expulsar el estornudo, puede ocasionar roturas de los capilares sanguíneos, hemorragias, y dolor de cabeza o de oído, provocando incluso alteraciones en la audición.

En ocasiones, la composición de algunos alimentos o determinadas alergias, pueden provocar la hinchazón de las fosas nasales y el estornudo, lo que hace que el hecho de estornudar después de comer, suela ser consecuencia de comer en abundancia y de forma repentina, produciéndose una estimulación cerebral que provoca el estornudo.

Lo mismo sucede cuando miramos al sol o a una fuente de luz, llamado reflejo de estornudo por luz brillante o estornudo fótico, algo que es hereditario y suele afectar a entre el 10 % y el 35 % de la población. Se produce cuando el sol u otras luces brillantes estimulan excesivamente el nervio óptico, que estimula a su vez el nervio trigémino, que controla los estornudos.

En ocasiones cerramos nuestros ojos al estornudar, lo cual es un acto reflejo que se produce cuando el flujo de aire desde los pulmones hasta la nariz, aumenta la presión ocular y desplaza un poco los ojos haciéndoles daño.

Sin duda, si de algo ha servido la pandemia es para ser más conscientes de la importancia de las medidas de prevención e higiene, por lo que tanto a la hora de toser como de estornudar, es importante cubrirse la nariz y la boca, para evitar expandir los gérmenes. Por eso, si no tenemos un pañuelo a mano, debemos cubrirnos la nariz y la boca con el codo flexionado, con el objetivo evitar la diseminación de gérmenes.

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