Los adolescentes que trasnochan tienen más probabilidades de padecer asma o alergias

Los adolescentes que se acuestan tarde tienen un riesgo tres veces mayor de desarrollar asma, en comparación con los que no trasnochan, según un estudio publicado en ERJ Open Research, que advierte además de que los síntomas de rinitis alérgica tienen el doble de probabilidades de aparecer en los trasnochadores.

Subhabrata Moitra, del Centro Respiratorio de la Universidad de Alberta (Canadá) y principal autor del estudio, ha explicado que este trabajo es el primero en examinar la preferencia del tiempo de sueño y las vinculaciones con asma y alergias en adolescentes.

En este estudio, los investigadores preguntaron a un total de 1.684 adolescentes en el estado indio de Bengala Occidental sobre sus preferencias de sueño y salud respiratoria, como parte del Estudio de prevalencia y factores de riesgo de asma y enfermedades relacionadas con la alergia entre adolescentes (PERFORMANCE). Las preguntas incluían si estaban diagnosticados con asma o experimentaban síntomas de rinitis, como sibilancias, secreción nasal o tos.

Entre los trasnochadores, el 23,6 % informó tener asma, en comparación con el 6,2 % de los madrugadores. Además, los investigadores encontraron que la asociación entre el asma y la preferencia del patrón de sueño se mantenía independientemente de si los adolescentes eran hombres o mujeres, tenían una mascota, vivían en un área rural o urbana, tenían un padre con asma o alergias o eran fumadores pasivos.

En opinión de Moitra, “nuestros antepasados evolucionaron para despertarse cuando sale el Sol y acostarse cuando se pone. Sin embargo, la preferencia nocturna parece inevitable para esta generación joven porque las pantallas digitales son accesibles a cualquier hora”.

La luz azul o blanca de las pantallas de ordenadores, televisores y teléfonos inteligentes interrumpe la producción y la función de la melatonina, una hormona del sueño. Según Moitra, “un sueño perfecto es el resultado de buenos ciclos de melatonina. Esta hormona también puede afectar el sistema inmunitario y se sabe que el desarrollo del asma y las alergias son el resultado de alteraciones del sistema inmune”.

Los suplementos de melatonina pueden ayudar contra el insomnio, pero para este investigador no deben tomarse regularmente porque pueden interrumpir su producción natural en el organismo. “Necesitamos estar más atentos para preguntar sobre los hábitos alimenticios, los hábitos de sueño, si juegan afuera, porque estos comportamientos pueden modificarse para ayudar a eliminar los síntomas”, ha apuntado el científico, que sugiere que deberíamos minimizar la exposición nocturna a la luz artificial y, cuando sea inevitable, usar iluminación ámbar de la casa, pantallas LED y reducir el brillo.

Algunas investigaciones ya habían sugerido que los suplementos de melatonina pueden ser útiles para tratar los trastornos del sueño, como la fase de sueño retrasada, y para proporcionar un poco de alivio del insomnio y del desfase horario. Por lo general, la melatonina es segura para el uso a corto plazo, y a diferencia de lo que sucede con muchos medicamentos para dormir, es poco probable que se vuelva dependiente, que su respuesta disminuya después del uso repetido (habituación) o que experimente un efecto de resaca.

Los efectos secundarios más frecuentes de la melatonina incluyen dolor de cabeza, mareos, náuseas y somnolencia, mientras que otros efectos secundarios menos frecuentes podrían ser los sentimientos depresivos de corta duración, los temblores leves, la ansiedad leve, los cólicos, la irritabilidad, la reducción del estado de alerta, la confusión o la desorientación, y la presión arterial anormalmente baja (hipotensión).

Además, los suplementos de melatonina pueden interactuar con varios medicamentos, entre ellos, los anticoagulantes y antiagregantes plaquetarios, anticonvulsivos, anticonceptivos, inmunosupresores y fármacos para la diabetes.

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