Cuidado con el uso de los productos de limpieza por el coronavirus: agravan las lesiones de la piel

El uso continuado de agentes externos agresivos como el alcohol, la lejía y otros tipos de desinfectantes, pueden causar lesiones en la piel que producen picor o dolor, y aunque este tipo de lesiones no son contagiosas ni ponen en peligro a quienes la sufren, pueden ser muy molestas e incluso condicionar la vida de la persona que las padece.

En las consultas de dermatología se intenta identificar qué moléculas causan la reacción al contactar con la epidermis con el fin de evitarlas, y además, se instruye al paciente sobre las normas y cuidados que se deben de observar siempre, ya que el 20 % de la población sufre dermatitis de contacto, cuya lesión más característica es la vesícula o ampolla, aunque existe una gran variedad que, atendiendo a su origen, se pueden clasificar en dermatitis alérgicas de contacto, cuando una sustancia causa una reacción alérgica, o irritativas, cuando la piel está inflamada por la exposición reiterada a un agente irritante.

La dermatitis alérgica suele ir acompañada de prurito o picor intenso, mientras que, en la irritativa, los síntomas más comunes son ardor y dolor.

Las lesiones en las manos son muy frecuentes entre personas que trabajan con productos de limpieza y en las que confluyen otros los factores irritantes como la humedad, microtraumas, etc. De esta manera, la dermatitis en el entorno laboral supone entre el 80 y el 90 % del total de casos de dermatosis.

Las dermatitis más frecuentes en el entorno laboral tienen que ver con el uso de aditivos de la goma, níquel y resinas, así como al empleo de jabones y el exceso de humedad; mientras que las profesiones más afectadas son las empleadas del hogar, peluquería, enfermería y limpieza.

El coronavirus ha aumentado exponencialmente el empleo de desinfectantes como jabones, lejías, alcohol, disolventes, etc. entre toda la población; y este uso continuado de productos agresivos ha provocado que la incidencia de dermatitis irritativa de contacto haya aumentado tanto en el ámbito doméstico, como en todos los sectores del ámbito laboral.

De hecho, durante el confinamiento, los servicios de información toxicológica han detectado un aumento en la incidencia de consultas telefónicas por intoxicaciones relacionadas con la mezcla de varios productos de limpieza en los hogares, que han sido responsables de intoxicaciones, tanto a nivel respiratorio como dermatológico, con síntomas relacionados con la irritación de la piel, picor, rubefacción o inflamación.

El tratamiento fundamental para estos casos consiste en evitar el contacto con el irritante o alérgeno... y de no ser así, el resto de las medidas terapéuticas fracasarán y empeorará la calidad de vida del paciente.

La prevención primaria tiene como objetivo evitar el desarrollo de una dermatitis en un individuo sano, lo que se consigue mediante la aplicación de estrategias de reducción de riesgo, como pueden ser la vigilancia continua de la salud, la optimización de la protección cutánea personal con guantes o cremas, la educación del trabajador, las campañas de prevención, etc.

En un segundo nivel, la prevención secundaria busca impedir los contactos y nuevos brotes de dermatitis en un paciente alérgico, con el objetico de evitar la cronificación o progresión de los síntomas. Por último, la prevención terciaria trata de rehabilitar al paciente con una dermatitis de contacto crónica para lograr su integración el trabajo y su vida normal.

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