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Cuando el niño sufre alergia a las picaduras de insectos...

Con la llegada del verano llegan también las picaduras de insectos, debido al calor, a una mayor superficie corporal sin cubrir, más tiempo al aire libre... etc. lo que hace inevitable sufrir algún picotazo. Lo malo es que cada vez es más frcuente que los niños sufran una reacción alérgica grave, por lo que conviene saber identificar los signos de gravedad para actuar a tiempo.

Cuando un insecto pica, introduce una sustancia en el cuerpo que irrita a piel y hace que aparezca un granito, habón o roncha en esa zona. El tipo de lesión que se produce depende del animal, y por ejemplo, los mosquitos suelen provocar habones que pican; mientras que los habones que producen las avispas y abejas duelen y pueden dejar dentro el aguijón. Por su parte, las arañas suelen producir una mancha roja con dos puntos centrales.

En algunos casos, puede producirse una reacción alérgica, que puede ser local, con inflamación y enrojecimiento, o generalizada, que afecta a varios órganos y puede ser grave.

Todos los insectos que pican pueden producir una reacción alérgica, por lo que es importante matizar que, aunque habitualmente hablemos de picadura, los insectos hematófobos, como las garrapatas o las pulgas, no pican sino que muerden, y al hacerlo producen irritación local; y por lo que es raro que estos insectos produzcan reacciones alérgicas.

Por su parte, los mosquitos son los insectos que con mayor frecuencia pican a los niños, pero en general ocasionan reacciones leves; y son los heminópteros (abejas y avispas) los que pueden ocasionar anafilaxia, una reacción alérgica grave en al que están implicados varios órganos del cuerpo.

En la mayoría de los casos, tras una picadura se produce una reacción local leve ocasionada por el veneno del insecto, un granito o habón que puede picar y/o doler; pero en algunos casos nuestro cuerpo puede reaccionar de manera exagerada ante ese intruso y aparece una reacción alérgica que puede ser local (inflamación, enrojecimiento, dolor) o generalizada.

Estas reacciones graves se producen muy rápidamente tras la picadura, y suelen comenzar con picor de palmas y plantas así como picor de ojos y enrojecimiento de todo el cuerpo. Aparece dificultad para respirar, y pueden tener naúseas o vómitos, malestar general y palidez.

Lo habitual es que la reacción tras una picadura sea leve, así que debemos mantener la calma y suele ser suficiente con lavarla con agua y jabón. Si se ha quedado clavado el aguijón de la abeja debemos retirarlo con unas pinzas, y en caso de que el picor sea intenso, podemos aplicar frío local o una solución de calamina o amoniaco. Sólo en casos puntuales, con mucha inflamación, mucho picor o en lesiones que se infectan, será necesario que el pediatra recete algún medicamento para mejorar los síntomas.

Si aparecen signos de gravedad tales como picor de ojos, palmas y plantas, dificultad para respirar, palidez cutánea, mal estado general...etc., debemos llamar al 112 o acudir a Urgencias, y siempre debemos comprobar si la picadura se hincha mucho o cada vez más, o si se encuentra en la boca o la nariz ya que pueden dificultar la respiración si se hinchan mucho.

El diagnóstico suele realizarse por Alergología y en un centro médico, donde primero nos harán una serie de preguntas sobre los síntomas que se produjeron y qué insecto fue el responsable. Posteriormente realizarán unas pruebas cutáneas, tales como inocular pequeñísimas cantidades de veneno de diferentes insectos y ver qué reacción produce en la piel. También será necesaria una analítica de sangre para identificar la presencia de inmunoglobulina.

Para prevenir las picaduras será fundamental tomar medidas físicas, tales como llevar la mayor parte de superficie corporal cubierta (manga larga, pantalones largos), evitando la ropa de colores llamativos; y en las zonas expuestas podemos aplicar repelente. Además, será aconsejable no pasear al atardecer por zonas húmedas, no acercarse a árboles frutales, zonas con basura, y, por supuesto, no acercarse a colmenas o nidos de abejas. También debemos tener cuidado con las piscinas y los estanques; y si es posible, dormir con mosquitera y/o con las ventanas cerradas. También cuando viajemos es recomendable que las ventanas del coche estén cerradas.

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