Cuando se padece alergia psicológica...

Una investigación científica alemana ha demostrado que podemos tener síntomas alérgicos, como secreciones nasales, al regresar al lugar donde sufrimos en algún momento alergia, aunque la sustancia que disparó esa reacción ya no esté presente en el ambiente. De esta manera, estos lugares pueden provocarnos goteo nasal, estornudos, picazón y otros síntomas, cuando el “momento intenso” que vivimos allí fue una reacción alérgica.

Así, "estar en el lugar equivocado puede desencadenar una reacción alérgica”, según el equipo de investigadores de la Universidad de Tübingen (UoT) que ha descubierto un mecanismo que desencadena una reacción alérgica en un entorno neutral, es decir, en ausencia de una sustancia que induzca dicha reacción en el organismo.

El estudio, dirigido por la doctora Luciana Besedovsky y el profesor Jan Born del Instituto de Psicología Médica y Neurobiología del Comportamiento de la UoT, ha descubierto que este tipo de reacción condicionada a una situación intrínsecamente neutral e inofensiva solo ocurre después de que la persona ha pasado por una fase de sueño, es decir ha dormido, tras haber sufrido el episodio alérgico que produjo ese condicionamiento.

El equipo de investigación reclutó para su experimento a un grupo de voluntarios con rinitis alérgica, un trastorno también conocido como “fiebre del heno”, que causa signos y síntomas parecidos al resfrío, como secreción nasal, picazón en los ojos, congestión, estornudos y presión en los senos nasales.

A los participantes en el estudio se les administró un aerosol nasal que contenía sus respectivos alérgenos (polen de hierba o abedul) en una sala de pruebas, y se midió la fuerza de la reacción alérgica que experimentaron al inhalar ese aerosol, por la cantidad de una enzima de sus secreciones nasales. La mitad de los voluntarios durmieron durante ocho horas después de este experimento, mientras que la otra mitad tuvo que permanecer despierta hasta la noche siguiente, según la UoT.

Una semana después se repitió el experimento en la misma sala de pruebas, pero esta vez no se administraron alérgenos a los participantes. "Algunas personas reaccionaron con síntomas de rinitis alérgica poco después de entrar en la habitación, pero fueron solo las del grupo que había dormido", ha señalado la doctora Besedovsky, quien agregó que “en cambio, las personas que permanecieron despiertas no tuvieron una reacción alérgica al regresar a la habitación en la que se realizó el experimento”.

Los miembros del grupo que durmió tampoco sufrieron una reacción cuando fueron llevados a otro lugar. El sueño consolida una asociación aprendida entre alérgenos y un entorno específico. Volver a encontrarse en ese sitio es suficiente para desencadenar una reacción alérgica condicionada. “Al igual que en un proceso de aprendizaje convencional, la fase de sueño jugó un papel decisivo, ya que solo a través del sueño el cerebro conectó firmemente un determinado ambiente con una reacción alérgica", ha señalado el profesor Jan Born.

Se sabía que los factores psicológicos, como el estrés, pueden exacerbar las reacciones alérgicas, pero esta es la primera prueba experimental de que un lugar específico puede desencadenar, por sí solo, una reacción alérgica, añaden. Los investigadores creen que, como sucede en muchos procesos de construcción de la memoria, una zona del encéfalo denominada hipocampo, interviene en el condicionamiento del organismo para responder a su entorno, “y el hipocampo funciona de manera dependiente del sueño”.

En el experimento, fue suficiente una sola dosis de alérgeno para vincular la reacción alérgica con el medio ambiente. “Se sabía que los factores psicológicos, como el estrés, pueden exacerbar las reacciones alérgicas, pero esta es la primera prueba experimental de que un lugar específico puede desencadenar por sí solo una reacción alérgica”, han explicado los científicos.

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