Combinar el ejercicio físico con algunos medicamentos podría producir reacciones alérgicas

Combinar ejercicio físico con algunos medicamentos o alimentos podría llegar a producir una reacción alérgica grave, según ha avisado la doctora Ángela Meijide, del Comité de Alergia a Alimentos de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), que ha puesto como ejemplo la toma de determinados fármacos antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) o de alimentos, como el trigo, en un período cercano de tiempo a la realización de algún tipo de deporte, lo que podria desencadenar una reacción alérgica, que podría ir desde una simple urticaria a una anafilaxia.

Según esta doctora, en cualquier caso, "de toda la alergia a alimentos que llega a las consultas de Alergología solo el uno por ciento es anafilaxia inducida por ejercicio. Es fundamental anotar qué se ha tomado para orientar el diagnóstico y la valoración por parte del especialista".

Actualmente hay diversas teorías acerca de la anafilaxia inducida por ejercicio, entre las que destaca el aumento de la permeabilidad gastrointestinal, la redistribución del flujo sanguíneo o los cambios celulares que se sufren al realizar ejercicio, que pueden favorecer la aparición de una reacción cuando el cuerpo entra en contacto con el alérgeno.

La doctora ha asegurado que, en general, incrementar el tiempo entre la ingesta y la práctica deportiva podría evitar estas situaciones.

Respecto a la práctica del deporte y el asma, la experta ha asegurado quie "no son incompatibles", ya que realizar ejercicio físico mejora la resistencia respiratoria y la tolerancia a la actividad física, e incluso es posible que el entrenamiento pueda llegar a reducir la necesidad de medicación, el absentismo escolar y laboral y la sensación disneica por el fortalecimiento de la musculatura torácica.

Según ha indicado Julio Delgado, miembro del Comité de Asma de la SEAIC, "la clave está en el control, ya que la respuesta fisiopatológica al ejercicio es similar en sujetos asmáticos bien controlados y sujetos sanos. Con un entrenamiento apropiado y medicación hay hasta atletas con asma leve y moderada que pueden participar con éxito en la alta competición".

En cualquier caso, los expertos han asegurado que es necesario tener precaución ante la broncoconstricción inducida por ejercicio (BIE), un estrechamiento transitorio de las vías respiratorias inferiores que se produce después de practicar deporte en presencia o ausencia de asma clínicamente reconocida. En estos casos, el ejercicio no es la causa del asma, sino un agravante o desencadenante de los síntomas.

"Más del 90 por ciento de los sujetos con asma, independientemente de su gravedad, pueden llegar a tener broncoespasmo en relación con el esfuerzo físico. Por lo tanto, el ejercicio es únicamente uno de los estímulos que inducen estos episodios y su presencia indica falta de control del asma", ha detallado Delgado en este sentido.

La prevalencia del BIE es muy variada por las diferentes metodologías usadas para su estudio, la ausencia de estandarización de los factores ambientales o la falta de consenso sobre la realización de la prueba de provocación; y se estima que puede afectar a entre un 4 % y un 20 % de la población general; a entre un 40 % y un 90 % de los asmáticos diagnosticados; a entre un 11 % y un 50 % de los atletas de élite; y a entre un 3 % y un 35 % de los niños de hasta 16 años.

Los síntomas típicos del BIE incluyen sibilancias, disnea, tos y opresión torácica durante o después de la práctica deportiva; y se dan durante el ejercicio extenuante, alcanzando su máxima expresión unos 5-10 minutos después de finalizarlo.

Otros síntomas atípicos pasan por fatiga, dolor abdominal o un estado diferente al de la forma física habitual.

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