¿Porqué cada vez padecemos más alergias...?

Cada vez somos más alérgicos, a juzgar por las estadísticas que apuntan que entre el 20 y el 40 % de la población mundial convive con algún tipo de alergia, situación que es susceptible de empeorar, según prevé el Centro Europeo de la Fundación para la Investigación de las Alergias (ECARF), que defiende que uno de cada dos bebés nacidos en Europa en 2020 acaba desarrollando a lo largo de su vida una alergia.

Esta propensión a las alergias se debe a un fallo de nuestro sistema inmunológico o, lo que es lo mismo, a una pérdida de la tolerancia a sustancias que, a diferencia de virus y bacterias, no son patógenos, una confusión que hace que, a pesar de que no hay nada más natural e inofensivo que un grano de polen, al organismo de un alérgico polínico le suponga una grave agresión.

Si se cumplen los pronósticos, en 2050 la mitad de la población mundial sufrirá alguna alergia, y las causas podrían estar en el cambio climático y la contaminación. Los aerosoles biológicos juegan un papel vital en las interacciones entre la atmósfera, biosfera, clima y salud pública; al tiempo que los gases de efecto invernadero, la combustión de fósiles y el cambio climático que hemos provocado los humanos afectan a todos los seres vivos.

Las bacterias transportadas por el aire, las esporas de hongos, el polen y otras biopartículas son esenciales para la reproducción y propagación de organismos de diversos ecosistemas, y pueden causar o amplificar enfermedades en humanos, animales y vegetales, ya que su interacción está implicada en patologías graves más allá de las alergias, como ictus, cardiopatía isquémica o cáncer.

Un estudio reciente realizado en 18 países europeos indica que el 33 % de casos nuevos de asma infantil en Europa son causados por la contaminación atmosférica y que las recomendaciones de la OMS no protegen suficientemente a los niños.

En la actualidad, gracias al desarrollo de la biotecnología, los cultivos se han modificado para incorporar proteínas de resistencia a patógenos (virus, hongos, bacterias), aumentar su rendimiento, poder conservarlos en cámaras o hacer que sus semillas germinen sin que los hongos ni los insectos del suelo las devoren. Esas proteínas que a ellos le sirven de escudo protector son un arma de doble filo, ya que se han comportado como los alérgenos más agresivos.

La población piensa que los vegetales son los alimentos más naturales, un argumento por el que cada vez vemos más veganos y vegetarianos; sin embargo, es en frutas y verduras donde se encuentran los alérgenos más agresivos; y los números hablan por sí solos: los informes publicados en los últimos 10 años concluyen que la alergia a frutas se ha incrementado un 34 %. En concreto, el melocotón es el causantes del 25,7 % de la alergia a alimentos en España.

De las reacciones graves provocadas por alimentos en España, el 44,7 % son producidas por frutas y semillas, y de ellas el 60 % por sensibilización a  Lipid Transfer Proteins (LTP), es decir, antifúngicos naturales de las frutas y semillas que las protegen frente a hongos y otros parásitos y que son, a su vez, potentes alérgenos.

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