El verdadero origen de la alergia a los gatos...

Las personas que sufren alergia a los gatos cuentan que el pelo del animal es la fuente de sus problemas, pero no es del todo cierto, ya que normalmente lo que hace que estornudes, llores y se te congestione la nariz no es el pelo en sí, sino una proteína que los gatos segregan con todo su organismo, y probablemente se trate de un arma de defensa del animal.

Esta proteína que te hace la vida imposible no está exactamente en el pelo del gato, sino en lo que se conoce como “caspa de gato”, que son literalmente las escamitas de piel muerta que tiene su pelaje. Cepillarle el pelo a menudo puede que reduzca el problema, pero no sirve para eliminarlo porque la misma sustancia que sobreexcita tu sistema inmune también está presente en la saliva o la orina del animal.

Desde la Asociación de Asma y Alergias de Estados Unidos, explican que los gatos hipoalergénicos no existen; pero no es que tengas alergia al pelo de gato, sino que tienes alergia a todo el gato.

Por definición, una alergia es el cuadro de síntomas que aparece cuando el sistema inmunitario de una persona reacciona de manera errónea a una sustancia que debería ser inocua; sin embargo, un nuevo estudio acaba de arrojar sombras de duda sobre este último punto, al poner en duda si la sustancia que generan los gatos no es inocua, sino una toxina que forma parte del arsenal defensivo del animal.

Esta hipótesis ha sido planteada por el biólogo Brian Fry, de la Universidad de Queensland, en Australia, cuyo equipo no estaba estudiando a los gatos, sino a los Loris Perezosos de Indonesia, una familia de pequeños primates perteneciente al suborden de los lemures y poseedores de una rara cualidad entre mamíferos, que no es otra que son venenosos, y cuando se sienten amenazados, elevan los brazos y se lamen las axilas. La escena no parece muy intimidatoria, pero debería preocupar al depredador, ya que en las axilas, los loris tienen unas glándulas que segregan una sustancia tóxica que convierte su saliva en venenosa. No es una toxina especialmente potente, pero hace que las heridas no se cierren y puedan infectarse.

En humanos, el mordisco del Lori provoca síntomas alérgicos graves que pueden desembocar en un choque anafiláctico, y su veneno tiene más de 200 compuestos aromáticos, y muchos de ellos aún no se habían aislado.

Fry y su equipo se centraron en secuenciar las proteínas causantes de la alergia en seres humanos; y cuando lo lograron surgió la sorpresa, que consiste en que es virtualmente la misma sustancia que segregan los gatos y provoca alergia a tantas personas.

Se sabe que los Loris suelen lamer a sus crías para cubrir su pelaje de veneno y así protegerlas de posibles depredadores; y todos sabemos que los gatos se pasan la vida cubriéndose de la misma sustancia. Obviamente, esto no es algo que el gato haga a propósito para hacernos la vida imposible, pero de confirmar que serviría para explicar por qué la alergia a los gatos está tan extendida.

La conclusión es que puede que no se trate de una alergia, sino de un mecanismo de defensa que nos había pasado desapercibido hasta ahora.

Fry y su equipo se concentran ahora en estudiar los mecanismos que usa esa sustancia para dificultar la curación y provocar reacciones alérgicas.

La investigación podría servir para encontrar tratamientos más eficaces para la alergia a nuestras mascotas.

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