Cuando se padece alergia al deporte...

Entre estas alergias más raras se encuentra un tipo de alergia alimentaria que se activa con el deporte, de forma que las personas que la sufren suelen sentir mareos, picores e hinchazón, entre otros posibles síntomas, cuando practican ejercicio físico después de haber ingerido un alimento específico.

Este tipo de alergia fue descrita por primera vez en el año 1979, cuando se estudió el caso de un corredor de fondo que sufría reacciones anafilácticas recurrentes, de diferente intensidad, cuando hacía deporte tras haber comido marisco.

Según explica la alergóloga Ángela Mejide Calderón, miembro del comité de alergia a alimentos de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (Seaic), a pesar de conocerse desde hace tres décadas, todavía no hay una explicación lógica para este tipo de reacciones, hasta el punto de que “hay diversas teorías acerca de la anafilaxia inducida por ejercicio, entre las que destaca el aumento de la permeabilidad gastrointestinal con el ejercicio o la redistribución del flujo sanguíneo, así como los cambios celulares que se sufren al realizar ejercicio y que puede favorecer la aparición de una reacción alérgica al estar el cuerpo en contacto con un alérgeno determinado”.

Para que esta reacción suceda tiene que darse la combinación de un alimento o un medicamento con la práctica de un deporte en las horas cercanas al consumo.

Este tipo de alergia inducida por el deporte se puede manifestar de diferentes formas según la personas, y las reacciones pueden ir desde la urticaria hasta la anafilaxia, la reacción alérgica más grave que puede afectar a muchos órganos del cuerpo.

Normalmente, a medida que el ejercicio avanza y la temperatura corporal aumenta, empiezan a aparecer picores en lugares como las plantas de los pies y en las manos, que luego se extienden al resto del cuerpo. Además, pueden aparecer mareos y otros síntomas como la hinchazón o la urticaria.

Normalmente, las personas a las que afecta esta alergia solo tienen las reacciones cuando, además de ingerir el alimento, hacen algún tipo de ejercicio físico intenso, como correr, bailar o montar en bicicleta; por lo que en general, separar la ingesta del deporte suele evitar reacciones. Por esta razón, esta alergia suele pasar desapercibida cuando el paciente no hace ejercicio tras ingerir los alimentos o medicamentos que le provocan la reacción.

La prevención de estas reacciones es simple, y la recomendación de los expertos pasa por no ingerir los alimentos que la provocan durante las cuatro o seis horas previas a practicar deporte. En algunos casos, los síntomas también pueden aparecer al comer el alimento en cuestión después de hacer ejercicio, por lo que también se recomienda dejar un margen de tiempo posterior al ejercicio físico antes de la ingesta.

Si aún así la reacción se produce, ante los primeros síntomas, que suelen ser picores en las palmas de las manos y las plantas de los pies, la Asociación Española de Personas con Alergia a Alimentos y Látex recomienda suspender el ejercicio, tomar un antihistamínico y sentarse o tumbarse en el suelo si hay sensación de mareo.

En este sentido, Mejide recomienda, cuando se manifieste esta alergia, “anotar los alimentos sospechosos y acudir al médico para la pronta valoración, para poder orientar el diagnóstico y evitar dietas innecesarias”.

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