Cuando se padece la enfermedad del beso...

La mononucleosis infecciosa tambien denominada comunmente como la "enfermedad del beso" es una enfermedad infecciosa causada por el virus de Epstein-Barr, que tiene como síntomas más comunes fiebre, habitualmente alta y de larga duración, a veces hasta 1 o 2 semanas; dolor de garganta, o las amígdalas (conocidas como anginas) inflamadas con unas placas blanquecino-grisáceas. También es bastante frecuente que los ganglios del cuello se inflamen, al igual que el bazo y el hígado, que también pueden estar aumentados de tamaño.

Esta enfermedad se contagia principalmente por los líquidos corporales, sobre todo por la saliva, de ahí su nombre vulgar de “enfermedad del beso”... pero más que porque los niños se besen, se contagia por compartir babas. Menos frecuentemente, pero también se transmite por sangre o contacto sexual.

Para diagnosticar esta enfermedad es necesario hacer una buena historia clínica y una exploración. Hay veces que, sin necesidad de analítica, la sospecha es muy alta si cumple todos los signos y síntomas de la mononucleosis infecciosa. En algunos casos puede ser necesario realizar una analítica, que es aconsejable si la forma de presentación no es la típica o si la fiebre se prolonga mucho.

Al estar causado por un virus, los antibióticos no valen para para evitar la mononucleosis infecciosa, por lo que el tratamiento será sintomático, con antitérmicos si el niño tiene fiebre, o con analgésicos si hay dolor de cabeza. Además, es aconsejable beber líquidos según el niño los pida, intentando que se mantenga bien hidratado.

También es recomendable dejar descansar al niño y que duerma lo que su cuerpo necesite, ya que los niños que sufren esta infección suelen estar más cansados. Se recomienda evitar deportes de contacto hasta la completa recuperación, por el cansancio que los niños suelen tener y por el aumento del tamaño del bazo que se produce, lo que podría ser peligroso y causar rotura del mismo en algún golpe.

Para prevenir que los niños se contagien, no es necesario aislar a los niños enfermos. En el momento en que se encuentren bien y sin fiebre, pueden volver al cole o la escuela infantil.

Los expertos recuerdan que a pesar de no haber vacuna frente a este virus, sí podemos hacer cosas para evitar el contagio, tales como evitar que tu hijo comparta bebidas, alimentos o artículos de uso personal, como los cepillos de dientes, con otros niños que sufren la infección; y en los más los pequeños evitar que compartan el chupete, algo común en las guarderías.

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