Confirman que la rinosinusitis podría ser más que una alergia

La nariz y los senos paranasales forman parte del proceso involuntario de la respiración, debido a que permiten que el aire ingrese a los pulmones para la oxigenación de la sangre, además de abastecer al resto de las células del organismo. Los senos paranasales, cavidades ubicadas en diferentes huesos de la cara, posibilitan mejorar la resonancia de la voz, disminuyen el peso de la cabeza y paticipan en el proceso de humidificación, atemperado y depuración de microorganismos, siempre y cuando estén vacías.

Sin embargo, en ocasiones sucede que esta unidad anatómica y funcional se contamina, se congestiona y se inflama, proceso que recibe el nombre de rinosinusitis.

Dependiendo de la duración y de sus causas, esta afección puede ser de dos tipos: aguda, que dura menos de tres semanas, con causa viral y/o bacteriana; y crónica, con una duración de más de a tres meses y, en una gran proporción de los casos, de origen alérgico.

En estos casos, la genética y la herencia familiar cumplen un papel importante, ya que ciertos genes predisponen a su desarrollo, como sucede con aquellas personas que tienen familiares directos con asma, rinitis o eczemas.

Las rinosinusistis crónicas (RSC) de causa infecciosa afectan sobre todo a los pacientes con inmunodeficiencia de anticuerpos, estrés, diabetes, malnutrición y obesidad, y se caracteriza por presentar estornudos, secreciones espesas o acuosas, pesadez de la cabeza, disminución del sentido del olfato, mal aliento, nariz tapada, tos crónica, dolor de los senos paranasales y fiebre. Cuando algunos de estos síntomas aparece, pueden afectar a la calidad de vida, produciendo mal sueño nocturno, disminución del rendimiento escolar o laboral y la aparición de enfermedades bronquiales o pulmonares.

Por este motivo es importante acudir a la consulta con un especialista que permitirá diagnosticar esta afección a través de un análisis clínico sumado a una serie de estudios como radiografías directas o tomografías de los senos paranasales y estudios de laboratorio, además de test cutáneos para el diagnóstico específico de las de causa alérgica.

Con un diagnósico preciso de la causa, las alternativas terapéuticas varían desde la utilización de antibióticos y corticoides nasales hasta la intervención quirúrgica, una opción  indicada cuando hay una obstrucción mecánica de las vías de drenaje, como por ejemplo, el tabique nasal desviado, para el caso de las de causas infecciosas o estructurales.

Si, por el contrario se trata de una RSC alérgica, se debe tener en cuenta la adecuada información para el paciente y sus familares de la naturaleza su afección, el control del medio ambient, y el uso racional de los medicamentos que son síntomáticos, ya que sólo actúan sobre la consecuencia y no sobre la causa.

En los casos recurrentes puede emplearse vacunas bacterianas y estimular las respuestas inmunitarias con suplementos vitamínicos.

Durante la infancia, se recomienda la lactancia materna debido a que retarda la presentación de afecciones alérgicas; sin embargo, una vez que esta afección aparece, se tratará de disminuir o evitar la exposición a los alérgenos y al tabaco, mantener una buena hidratación y una alimentación saludable, ventilar los ambientes, evitar el uso excesivo de lavandina y desodorantes ambientales, tratar problemas de humedad y abrigarse bien en épocas de frío.

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