Muchas alergias podrían ser fruto del exceso de higiene, y los expertos creen que esto nos afecta en el día a día

Cada vez más investigaciones asocian una exposición temprana en el tiempo a los microbios con una reducción del riesgo de desarrollar enfermedades como asma y alergias... y es que, según algunos expertos, el hecho de ser una sociedad mucho más higiénica que la de hace un siglo es un problema, ya que las personas que crecen en zonas donde apenas están expuestos a microbios, al polen u otros componentes microscópicos del medio ambiente, tendrán problemas con el desarrollo de su sistema inmune.

El doctor Christopher Carpenter, jefe de sección de enfermedades infecciosas y medicina internacional del Hospital Beaumont de Michigan, ha señalado que "somos una sociedad demasiado limpia. Nuestro miedo a los gérmenes nos ha llevado demasiado lejos para tratar de mantener todo seguro y estéril. Ese extremo nos está perjudicando más de lo que nos está ayudando".

En el mismo sentido se ha expresado Kiran Krishnan, microbiólogo y director científico de Microbiome Labs, al afirmar que "nos estamos volviendo demasiado estériles. La exposición a los microbios es una parte esencial del ser humano. La mayor parte de nuestro sistema inmunitario se compone de tejido que requiere la activación de los microbios a los que estamos expuestos. El sistema inmune requiere la presencia de bacterias amigables para regular sus funciones. Piense en el sistema inmune como un ejército, con tanques y misiles, pero sin un general que los lidere. Ese es el papel que juegan los microbios amigables en su cuerpo, son el general".

Esto no significa que no estén de acuerdo con una buena higiene, sino con llevar demasiado lejos la limpieza. Un estudio de 2015 entre 9.000 niños de España, Finlandia y Holanda demostró que había más casos de gripe, amigdalitis, sinusitis, bronquitis y neumonía en los hogares donde se usaba cloro y otras sustancias que mataban a los microbios.

Cada persona tiene 3 billones de microbios en el cuerpo, y entre el 97 y el 99 %o de ellos son benignos, por lo que matarlos no es una buena idea.

En 2016, el New England Journal of Medicine publicó una investigación entre personas amish y huteritas (los primeros practican la granja tradicional, con herramientas manuales, mientras los huteritas usan tractores y equipamiento moderno) que dió como resultado que los niños amish tenían más glóbulos blancos, que son clave para combatir infecciones, por lo que sufrían menos problemas como el asma. Y la razón es que estaban más expuestos a los microbios que los huteritas.

Sin embargo, no es necesario irse a vivir a una granja para aumentar la diversidad del microbioma. En este sentido, los expertos ofrecen algunos consejos como reducir el uso de limpiadores a base de cloro, eliminar los jabones antibacterianos, tener una mascota, construir un huerto o jardín o tener interacciones más cercanas con las personas.

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