¿Qué alimentos ayudan a mejorar la astenia primaveral...?

La astenia primaveral consiste en un conjunto de síntomas que se repite cada año con la llegada de la primavera y que llega a ser paralizante, y mucho más si llega acompañada de episodios más o menos virulentos de alergia ambiental.

La astenia se define como “la sensación de falta de energía, debilidad o agotamiento físico y mental que no están justificados por la actividad física habitual y que llevan a la disminución de la capacidad para hacer una vida normal”, ha señalado Mayra Velásquez, responsable de Endocrinología, Dietética y Nutrición del Hospital HM Delfos, en Barcelona.

La nutricionista Susana León añade por su parte, que la astenia “no puede considerarse una patología, sino un proceso de adaptación del organismo al aumento del calor, las horas de luz, la presión atmosférica y la humedad”, que puede agravarse si se padece alergia y se toman antihistamínicos, los cuales suelen incrementar la sensación de cansancio y somnolencia.

La doctora Velásquez ha alertado de que si la astenia se manifiesta con intensidad o se alarga demasiado podría desembocar en estados depresivos, aunque “sigue sin esclarecerse si la fatiga es la causa o el resultado de una depresión, o si son entidades independientes”. En cualquier caso, defiende que “la sensación de astenia puede generar ansiedad y preocupación por la posible disminución del bienestar físico o mental, generando irritabilidad y grados variables de ansiedad y depresión”.

Según diversos estudios poblacionales, “se ha demostrado que existe una mayor prevalencia en mujeres de edad media y en pacientes mayores de 65 años, así como en personas que padecen enfermedades crónicas y trastornos ansioso-depresivos y/o adaptativos”, concluye Velásquez.

Para mejorar sus síntomas, hay algunos alimentos y determinadas pautas dietéticas que suelen ser de gran ayuda para la mayoría de los afectados:

Huevo

Es un alimento rico en triptófano, como también lo son las carnes y pescados, que además contienen vitamina B y proteínas de alta calidad biológica. “Hay algunas hipótesis que señalan que las personas que sufren alergias ambientales pueden tener alterada la producción de serotonina, relacionada con la sensación de bienestar, y que por tanto pueden sentirse más decaídas. Por eso los alimentos ricos en triptófano pueden ayudar a aumentar los niveles de serotonina y mejorar la astenia”, ha señalado León, quien ha insistido en que pese a que no existen conclusiones científicas al respecto, sí que hay indicios de esta relación.

Cereales y granos integrales

Aportan energía de forma sostenible y no provocan cansancio tras las comidas, ya que no existe una gran liberación de insulina”, afirma León, de manera que son siempre preferibles a su versión refinada. De hecho, Velásquez alerta de que “se ha relacionado el empeoramiento de los síntomas de la astenia con la ingesta de azúcares de absorción rápida (azúcar refinado, galletas, zumos industriales, dulces, etc.)”, además de otros factores entre los que se encuentran “la hidratación inadecuada y el consumo de alcohol y otras sustancias tóxicas”.

Frutos secos

Su alto contenido energético convierte a nueces, almendras, avellanas y otros frutos secos en grandes aliados para mejorar la astenia, defiende Velásquez. La doctora ha destacado la importancia de “mantener una dieta equilibrada con un adecuado aporte energético que cubra todas las necesidades nutricionales, lo que supone un consumo adecuado de frutas, verduras, legumbres, pescado azul y cereales”. Además, aportan las vitaminas necesarias para paliar la fatiga y el abatimiento típicos de estas fechas.

Frutas y verduras de temporada

León insiste en la importancia de conocer las temporadas de los alimentos y apostar por consumir siempre frutas y hortalizas estacionales, un gesto que debemos adoptar por diversos motivos, ya que no solo son más económicas y sostenibles, sino que además están en su mejor momento tanto desde un punto de vista organoléptico como nutricional. Ellas serán las encargadas de aportar las vitaminas necesarias para paliar la fatiga y el abatimiento típicos de estas fechas.

Es fundamental incrementar su consumo y eliminar por completo “la ingesta de alimentos pesados o de alta densidad calórica, ya que la comida rápida o ultraprocesada está relacionada con el aumento de los síntomas, debido a un incremento del gasto energético que requiere su digestión a causa de su contenido elevado en grasas saturadas”, ha señalado Velásquez.

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