Cuando se padece pitiriasis rosada...

La pitiriasis rosada es una erupción cutánea relativamente común que provoca una erupción cutánea caracterizada por manchas de color rojizo o rosado, que causan picazón intensa. Sus causas no están todavía completamente aclaradas, pero se cree que la enfermedad tiene un origen viral.

En cualquier caso, la pitiriasis rosada es una enfermedad benigna y autolimitada, y su mayor problema es el hecho de picar mucho y tardar varias semanas para desaparecer.

Se trata de una erupción cutánea causada probablemente por algunos virus de la familia del herpesvirus humano, como el virus herpes humano 6 (HHV-6) y el virus del herpes humano 7 (HHV-7), los mismos que causan en los niños una enfermedad llamada exantema súbito, también conocida como roséola.

El exantema súbito se caracteriza por ser una erupción cutánea con fiebre alta y sin picazón, mientras que la pitiriasis es una erupción cutánea sin fiebre pero con picazón intensa. A pesar de ser provocada por algunos miembros de la familia del herpesvirus humano, la pitiriasis rosada nada tiene que ver con herpes labial o herpes genital, que son enfermedades causadas por otros tipos de virus de esta familia

En hasta un 90 % de los casos la pitiriasis rosada se inicia con una lesión única, llamada placa heráldica o placa grande, que presenta forma redondeada u ovalada, con 2 a 5 cms. de diámetro, bordes bien delimitados y coloración rosada. En los individuos de piel más oscura, la lesión puede ser morada o gris.

Con el trascurso de los días, la placa grande crece, comienza a presentar una fina descamación y su centro se hace más claro. Abdomen, tórax y espalda son las localizaciones más comunes de esta lesión inicial.

El acometimiento del cuello, de la cara, de los pies y las manos puede ocurrir, pero es inusual, pues las lesiones tienden a centrarse en el centro del cuerpo, ahorrando las extremidades. El número de lesiones hijas puede variar desde decenas a centenares, dependiendo de la intensidad de la erupción. Estas lesiones múltiples también son rojas, cuentan con una descamación fina y pueden ser muy pruriginosas.

En algunos casos, la lesión madre es mucho mayor que las lesiones hijas, pero en otros puede ser solamente ligeramente más grande. Después del inicio del período eruptivo, el paciente puede tener lesiones recurrentes de la erupción todavía durante varios días, a veces semanas. Conforme las lesiones envejecen, pasan a tener un centro más claro y un halo alrededor con descamación.

Después de 4 a 6 semanas, las primeras lesiones comienzan a sumir, pero pueden dejar un área sin pigmentación (más blanca que la piel), que puede durar meses para volver al color normal; de tal forma que cuanto más oscura es la piel, más evidente es esta despigmentación.

Además de las lesiones de la piel, el picor es el único síntoma que la pitiriasis rosada suele causar, y la intensidad del prurito varía de persona a persona. En la mayoría de los casos, el prurito es leve a moderado, pero 1 de cada 4 pacientes clasifica a su picor como intenso.

El diagnóstico de pitiriasis rosada es generalmente simple. Una historia de lesión madre, con descamación fina y centro pálido, precediendo en pocos días el aparecimiento de una erupción pruriginosa y sin otros síntomas es una presentación muy típica de esta alegia. El diagnóstico puede ser más complejo en casos atípicos o cuando la lesión madre está todavía en una etapa muy temprana. En cerca de un 10 % de los casos no hay ninguna placa madre antecediendo el período eruptivo, lo que hace un poco más difícil el diagnóstico.

No hay ningún tratamiento específico para la pitiriasis rosada, siendo una enfermedad se cura espontáneamente y sin secuelas después de 2 o 3 meses, independientemente de lo que se haga. El tratamiento generalmente está indicado para aquellos pacientes que se quejan de mucha picazón y suele consistir en pomadas o cremas con corticoides de media potencia, tales como hidrocortisona, mometasona o triancinolona, que ayudan a aliviar la picazón.

Estas pomadas pueden ser aplicadas 2 a 3 veces al día durante un máximo de 3 semanas, para minimizar los riesgos de efectos adversos. Además, lociones tópicas con mentol o calamina también ayudan y tienen menos riesgo de efectos secundarios que los corticoides.

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