Analizan nuevas perspectivas para un mejor abordaje del asma grave

La necesidad de favorecer la consolidación de equipos multidisaciplinares, el impacto del asma grave en la calidad de vida, el valor de la formación de pacientes y las vías para garantizar la equidad en el acceso a los mejores tratamientos, fueron algunas de los mensajes compartidos en el coloquio digital sobre Asma Grave organizado por el Grupo Joly, que contó con la participación de Raquel Gómez, secretaria de la Asociación Sevilla Respira; Julio Delgado, coordinador del Grupo de Trabajo de Asma Grave de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica; Gregorio Soto, director de la Unidad de Neumología y Alergia del Hospital Universitario de Jerez y Miguel Ángel Calleja, jefe de Servicio de Farmacia Hospitalaria del Hospital Universitario Virgen Macarena.

Gómez expuso algunas cifras para entender el alcance de esta patología, concluyendo que el asma se sitúa en el número 14 de enfermedades incapacitantes y afecta a más de 350 millones de personas en el mundo, unos 2,5 millones en España. De ellos, aproximadamente el 3,9 % padecen asma grave, un porcentaje que supone la mitad de todo el gasto destinado al asma en general.

Para la portavoz de los pacientes, “vivir con asma es complejo, dependiendo del grado de control y severidad. Un 97% de los asmáticos graves tienen alguna limitación en su vida diaria”, y en su opinión es llevar una vida normal, depende del conocimiento que tengas, de ahí la importancia del paciente experto. Además, hincapié en que un 74 % de pacientes con asma grave tienen comorbilidades como rinitis alérgica, poliposis nasales, o dermatitis alérgica.

Todos estos factores inciden en el incremento del riesgo de sufrir exacerbaciones, la disminución de la calidad de vida y un aumento de la carga de enfermedad, que a su vez provoca más carga en la atención, más visitas médicas y un mayor coste. Desde Sevilla Respira piden que se trabaje más en equipos multidisciplinares y destacan que “el asma grave genera un impacto en el paciente que va más allá de los síntomas. Por ello queremos incidir en que el aspecto psicológico incide mucho en el paciente, especialmente en los adolescentes. Si en ese entorno no hay conocimiento, puede afectar al fracaso escolar. En adultos impone limitaciones que pueden traducirse en bajas laborales. Hay miedo a exacerbaciones graves con un desenlace no deseado

Otro dato aportado durante la jornada es que un 50 % de las personas con asma grave padecen depresión, por lo que la especialista reclamó la presencia de enfermeras de respiratorio en Atención Primaria que pueda mejorar el diagnóstico, el control y la relación con el especialista.

Como alergólogo, Julio Delgado definió el asma grave como “una patología crónica y variable en la que es importante definir la carga de enfermedad, su gravedad, y cómo la controlamos”, y expuso que una enfermedad grave puede estar bien controlada y una leve, mal controlada, de forma que si necesitamos mucha medicación para conseguir un buen control del paciente, hablamos de asma grave.

Para el doctor Delgado, “la mayoría de los asmáticos se tratan bien con las terapias que tenemos, pero nuestra lucha muchas veces se centra en aquellos pacientes con asma grave. El médico lo primero que piensa es en el cumplimiento de la medicación. Ponemos ejemplos de deportistas que son asmáticos, pero no se puede trivializar y considerar el asma grave igual que otros cuadros asmáticos”, por ello lo que “hay que arropar al paciente asmático grave, cuyo manejo es más complejo. Se trata de un grupo de pacientes pequeño, un 5%, que exigen un abordaje muy especializado”.

Por su parte, Gregorio Soto, coordinador del grupo de Asma de Neumosur, desde donde tratan de profundizar en el conocimiento de la enfermedad y el abordaje de sus comorbilidades, afirmó que “se trata de una enfermedad muy prevalente. En Andalucía hay unos 16.500 pacientes con asma grave. Estos pacientes tienen una calidad de vida muy deficiente. Existe el infradiagnóstico. Esto puede llevar a que el paciente no tenga un tratamiento adecuado de mantenimiento o no haya seguimiento, algo muy importante teniendo en cuenta el peso de la educación del paciente en el manejo de la enfermedad”, al tiempo que reivindicaba la creación de Unidades de Asma especializadas que favorezcan un tratamiento personalizado.

Soto subrayó que “la experiencia ha demostrado que estas unidades consiguen resultados en salud: pacientes más controlados, menos agudizaciones y menos ingresos”, y ha destacado que ahí reside el futuro de la organización sanitaria ante esta patología, al tiempo que aclaraba que, según los estudios realizados hasta la fecha, parece que los pacientes con asma no presentan más riesgo ante el Covid que la población general.

Miguel Ángel Calleja expuso algunas claves sobre la perspectiva de la farmacia hospitalaria en esta patología, que definió como “grave, prevalente y en la que aún quedan necesidades por cubrir”, y explicó que “nuestro objetivo debe ser conseguir que la innovación terapéutica llegue adecuadamente a nuestros pacientes, con la máxima eficiencia y seguridad”.

En su opinión, “estamos viviendo una revolución terapéutica en el tratamiento del asma”, ya que “en los últimos años se han incorporado nuevas moléculas, nuevos mecanismos de acción y se ha abierto el abanico para lograr tratamientos más personalizados”.

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