La población infantil con asma no se ha visto afectada significativamente por la COVID-19

Un estudio publicado en un artículo en la revista científica The Journal of Allergy and Clinical Immunology: In Practice asegura que, desde que empezó la pandemia, el estado de la población infantil con asma puede incluso haber mejorado a través de una mayor adherencia a los tratamientos y a la reducción de las exposiciones.

De esta manera, el estudio internacional en el que ha partcipado el jefe de sección de Neumología y Alergia Infantil del Hospital Universitaro y Politécnico La Fe, Antonio Nieto, y que analiza el impacto de la COVID-19 en los servicios de Neumología Pediátrica de 91 centros sanitarios que atienden a una población estimada de más de 133.000 niños con asma, solo ha reportado 15 casos confirmados de COVID-19, lo que explica que la incidencia estimada no sea diferente de los informes de las cohortes pediátricas generales. 

Nieto, que también es investigador del Grupo de Investigación en Alergia y Enfermedades Respiratorias de la Infancia del IIS La Fe, ha explicado que la principal conclusión del estudio es que los niños y las niñas con asma no parecen estar significativamente afectados por la COVID-19.

En este sentido, con motivo del inicio del curso escolar, la Unidad de Neumología y Alergia infantil de este hospital ha redactado un informe con precisiones sobre el uso de las mascarillas en los colegios en la población infantil con asma. Según el informe, la población en edad escolar con asma o alergias no tiene mayor riesgo de contraer la COVID-19 ni su enfermedad de base supone que un posible contagio derive en situaciones potencialmente más graves.

De esta manera, tener asma o alergia no supone una eximente para dejar de asistir a la escuela con normalidad. En este escenario, Antonio Nieto, autor del informe, ha explicado que, durante las intercrisis, la capacidad pulmonar de los niños con asma suele ser completamente normal, con lo que el uso de la mascarilla no supone una mayor limitación para una respiración normal en comparación con niños no asmáticos.

Nieto ha asegurado que "no estaría justificado utilizar un asma controlada para solicitar la exención del uso de la mascarilla; es más, no utilizarla implicaría un riesgo gratuito de contagio para el paciente y sus compañeros".

El informe también indica que únicamente durante las crisis, cuando la función pulmonar esté afectada, la mascarilla puede ser un factor limitante, por lo que recomienda ponderar su uso en función del riesgo de contagio de COVID-19 y de la gravedad de la crisis.

Así, las opciones recomendadas son, o bien que el o la paciente permanezca en su domicilio mientras dure la crisis, mejore y pueda volver a clase con mascarilla o, en el caso de crisis leves, que acuda a clase con mascarilla, manteniendo la distancia de seguridad de forma estricta y utilizando el tratamiento prescrito.

El informe precisa que, únicamente en casos de asma grave con obstrucción fija, la exención de usar mascarilla podría estar justificada con la evaluación necesaria del riesgo de contagio o transmisión de la COVID-19.

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