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Las agujas para hacer tatuajes también pueden provocar alergias

La moda de los tatuajes va en relación con el número de casos de reacciones alérgicas a los grabados en la piel, muchas de ellas no inmediatas, que pueden llegar a ser alarmantes y de difícil tratamiento. Hasta la fecha se culpaba de los casos de alergia a algunas de las tintas utilizadas, con el argumento de que su composición a menudo no es conocida ni está regulada. Sin embargo, investigadores europeos han comprobado que además,  algunas partículas diminutas de las agujas viajan por el cuerpo y pueden ser una fuente de alergia.

En ambos casos -las tintas y las agujas- los principales culpables son el níquel y el cadmio presentes, que sensibilizan a una gran parte de la población, como se ha venido observando en la bisutería.

El sincrotrón europeo ESRF, situado en Grenoble, es un anillo de 844 metros de circunferencia, cuyos rayos X observan con detalle microscópico lo que científicos de 22 países les presentan en forma de muestras. Con este instrumento los investigadores detectaron partículas metálicas con níquel y cadmio en biopsias de la piel y los nodos linfáticos de personas tatuadas, que no podían provenir de las tintas.

Además, comprobaron con microscopios electrónicos de barrido el gran desgaste de las agujas en el caso de tintas que contienen dióxido de titanio, un pigmento blanco utilizado para abrillantar los colores.

Las agujas de tatuar son de acero y suelen contener entre un 6 y un 8 % de níquel y entre un 15 y un 20 % de cromo. Hace dos años, el mismo equipo encontró que una pequeña parte de las impurezas metálicas, que entonces creían se debían solo a los pigmentos, son transportadas por el sistema inmune a los nodos linfáticos como nanopartículas, y allí se quedan durante años.

La mayoría de las partículas de los tatuajes son lo suficientemente grandes como para no ser absorbidas por los tejidos, pero las muy pequeñas son especialmente peligrosas porque producen más fácilmente una reacción alérgica, demorada muchas veces en el tiempo.

Según ha explicado Ines Schreiver, del Instituto Federal de Evaluación de Riesgos de Alemania, “tras estudiar varias muestras de tejido humano y encontrar en ellas componentes metálicos, nos dimos cuenta de que tenía que haber otro factor adicional porque habíamos analizado 50 muestras de tinta sin hallar estas partículas metálicas. Entonces pensamos en analizar la aguja y ese fue nuestro momento eureka”.

Los resultados de este estudio se publicaron en el Particle and Fibre Toxicology, y muestran que cuando la tinta de tatuaje contiene dióxido de titanio, un pigmento blanco que se mezcla a menudo con los colores verde, azul y rojo y que es mucho más duro que el negro de carbón, produce un mayor desgaste en la aguja y parte de las partículas liberadas por esta abrasión mecánica pueden viajar por el cuerpo humano.

Los investigadores señalan que son necesarios más estudios para determinar el impacto sobre la salud de esta moda con riesgos y el desarrollo de la alergia por esta razón, pero los efectos a largo plazo solo podrán conocerse cuando se hagan estudios epidemiológicos también a largo plazo y sobre miles de personas.

En este sentido, los dermatólogos desaconsejan los tatuajes en aquellas personas alérgicas a tintes textiles, tintes capilares o a determinadas sales metálicas, como el cromo, el cobalto o el mercurio.

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