Castilla y León presenta su nueva Guía del Alumnado Alérgico

La consejería de Educación de la Junta de Castilla y León presentará próximamente su nueva Guía del Alumnado Alérgico que recoge, por primera vez, una serie de recomendaciones para los centros escolares, aunque solo será obligatorio que cada familia aporte dos inyectores de adrenalina por cada afectado.

¿Qué hacer si hay alérgicos en clase? ¿Cómo afrontar el almuerzo de cada día? ¿Y si hay eventos especiales? ¿Cómo gestionar la custodia de los autoinyectores de adrenalina? ¿Qué protocolo deben seguir los profesores en caso de anafilaxia? ¿Es lo mismo ser alérgico que ser intolerante? ¿Cuántas clases de alergias existen?...

Esta nueva guía pretende dar respuesta a todas estas preguntas que generalmente se plantean los colegios y los padres la hora de tratar con alumnos alérgicos, un segmento de población en constante crecimiento y que sobrellevaba esta situación gracias a la buena disposición de los profesores de turno que extreman las precauciones o intervienen si es necesario.

Hasta la fecha no existía ningún protocolo para este tema en esta región, más allá de adaptar un somero texto de hace quince años basado en un documento publicado en 2004 por el Ministerio de Educación y Cultura, con recomendaciones para la escolarización segura del alumnado con alergias alimentarias y/o al látex.

Ahora, el empeño de la asociación de alérgicos Asociación Basada en la Lucha de los Alérgicos Alimentarios (Ablaa) se ha encontrado con una nueva sensibilización en la consejería, que ha elaborado y publicado una nueva Guía del Alumnado Alérgico, en la que sin llegar a tasar ningún reglamento ni fijar apenas obligatoriedades, establece una serie de consejos que sirven de base a los colegios.

En cualquier caso, Ana Isabel Rodríguez, presidenta de Ablaa, ha destacado que "no hay nada obligatorio, solo se exige a los padres que aporten a los centros dos autoinyectores de adrenalina y a los centros que los custodien", al tiempo que lamenta que esta guía no recoja "ninguna obligación de cumplimiento del colegio".

El caso es que este documento, de 31 páginas, pone más el acento en el papel que deben desarrollar los padres que los profesores, con un mayor número de obligaciones, que van desde el obvio envío del "informe médico acreditativo, en el que se indique el tipo de alergia y las reacciones que puede provocar en el menor", así como las posibles "actualizaciones" de la información médica.

También se exige a los padres que entreguen la medicación de rescate, estableciendo que serán dos autoinyectables de adrenalina como mínimo: uno para el aula, custodiado por el profesor; otro para el centro, del que se encargará la dirección; y en caso de ser usuario del servicio de comedor escolar, otro para los encargados, detalla la Guía, que determina que esas jeringas deberán ir identificadas con la foto, el nombre completo y el curso del menor.

Junto a esa medicación de rescate, los padres deben aportar al colegio un plan de actuación ante una anafilaxia, elaborado por el especialista.

En cualquier caso y a expensas de si el médico establece otro tipo de pautas específicas, esta nueva Guía del Alumnado Alérgico fija un protocolo genérico que consta de siete pasos: identificar síntomas, no dejar solo al menor, alejarle el alérgeno, inyectar adrenalina (es un pinchazo en el muslo); solicitar ayuda al 1-1-2; colocar al menor en una posición adecuada; y avisar a los padres.

La lista de obligaciones para las familias no acaba entre aquellas que cuentan con un alérgico, sino que se hacen extensivas en algunos puntos al resto de alumnos, ya que se les exige que acaten las normas de seguridad y de prevención que el centro educativo imponga, en referencia a posibles restricciones en la presencia de productos o de alimentos en momentos comunes como el almuerzo, a pesar de que luego todo queda en consejos.

De esta manera, la Guía dice que en los casos en que el alumno alérgico reaccione por contacto e inhalación, se aconseja la evitación total del alérgeno en el centro, mientras que si lo hace solamente por ingesta, se permite llevar alimentos que contengan el alérgeno, siempre que el almuerzo se realice dentro del aula, antes de salir al patio y una vez finalizado el almuerzo, los alumnos deberán lavarse manos y labios, recoger la basura y limpiar las mesas.

El protocolo recoge también que, en caso de que haya alumnado alérgico al látex, es recomendable la evitación total del alérgeno en el centro, en todos los objetos fabricados con este tipo de material, como ciertos juguetes, pelotas, bicis o colchonetas, que, según especifica, serán sustituidos por objetos fabricados con otros materiales.

Junto a la distribución de esta Guía, se están llevando a cabo en los colegios charlas informativas y cursillos de formación de los docentes en pos de una mayor sensibilización, pero todo a demanda de los colegios. El objetivo, según dice el documento, es proporcionar orientaciones y estrategias de actuación al equipo educativo de los centros que sirvan de herramienta ante situaciones de alergia que permitan dar una respuesta individualizada y que fomenten una convivencia segura y saludable.

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