¿Cómo funcionan los antihistamínicos con los que se combaten las alergias?

La histamina es una molécula que fabricamos dentro de las células de nuestro cuerpo, por ejemplo, en las neuronas, las plaquetas, los mastocitos, los basófilos, las células gástricas y las enterocromafines; y que interviene en diferentes procesos en nuestro organismo.

Por un lado, es un medidor inflamatorio, por otro es un neurotransmisor que cumple funciones vitales en el ciclo sueño-vigilia, y por último sirve para mantener al organismo alerta, por lo que es muy relevante para la adaptación a cambios en el entorno y, por lo tanto, para la supervivencia.

Los problemas llegan cuando la cantidad de histamina en sangre es mayor de lo normal, algo que puede suceder por tres motivos diferentes: por un exceso de liberación de histamina interna; por un aumento de la ingesta de histamina externa; o por el incremento de histamina en sangre.

Para compensar esto, existen alimentos ricos en histamina como la leche y los quesos, la soja, los pescados azules, los embutidos, las salchichas, las verduras fermentadas, las conservas y cualquier alimento fresco procesado para que dure más tiempo. El déficit de actividad de este enzima puede ser de origen genético, puede producirse una inhibición de DAO por fármacos, y también puede deberse a enfermedades intestinales que dañen la mucosa.

Por otro lado, Ojeda comenta que hay alimentos ricos en histamina como la leche y los quesos, la soja, los pescados azules, los embutidos, las salchichas, las verduras fermentadas, las conservas y cualquier alimento fresco procesado para que dure más tiempo.

Durante una reacción alérgica, el organismo produce inmunoglobulina E (IgE) contra proteínas alergénicas, la mayoría de las cuales se encuentran unidas a la membrana de los millones de mastocitos y basófilos que tenemos en el cuerpo. De este modo, cuando un alérgeno penetra en el cuerpo y se une a la IgE, se produce una reacción que hace que se liberen distintas sustancias contenidas en estas células, entre ellas la histamina.

De este modo, los síntomas por exceso de histamina circulante en sangre son múltiples, y entre ellas destacan diarrea, dolor abdominal, gases, dolores menstruales, congestión nasal, mocos, ahogo, taquicardias y arritmias, migrañas, vértigo, mareos, picores, rojeces, urticarias, alteraciones del sueño, de la concentración, dolores musculares... ect.

Los antihistamínicos anti H1 bloquean los RH1 y son los que se emplean en las enfermedades alérgicas. Entre ellos están la cetirizina, la ebastina, la loratadina, la bilastina, etc. En la actualidad no se comercializan antihistamínicos anti H3 ni anti H4, pero se están investigando moléculas bloqueantes de estos receptores que podrían servir para el tratamiento de algunas enfermedades.

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