Cuidado con las lacas de uñas, pueden producir alergia...

Algunas firmas de cosmética están eliminando los tóxicos innecesarios de las lacas de uñas, ya que un número creciente de investigaciones médicas afirma que algunos de los químicos que se emplean en los productos para uñas -los ingredientes que hacen que no se astillen, que sequen rápido, que duren y brillen más, por ejemplo- provocan problemas pulmonares y cutáneos; mientras otros los han vinculado con retraso en el desarrollo fetal, abortos, y hasta cáncer.

Ante esas posibilidad –y aunque la legislación los permite en dosis mínimas- algunas firmas de cosmética han optado por eliminar voluntariamente los ingredientes potencialmente tóxicos de sus formulaciones.

Dependiendo del numero de eliminados, tendremos esmaltes desde 3 Free (“libres de” 3 ingredientes tóxicos) hasta 8 Free (libres hasta de gluten e ingredientes animales).

La mayoría de los esmaltes contienen lo que se conoce como el “trío tóxico”, que lo componen ftalato de dibutilo (DBP), tolueno y formaldehído”, explica Marta Alen, directora del salón ecofriendly Escape Madrid. Según esta profesional, el DBP (empleado como plastificante), se ha demostrado que interrumpe las hormonas y causa anomalías reproductivas, es un irritante de la piel, y puede afectar al sistema nervioso central. De hecho, la Agencia de Protección Ambiental dice que puede dañar las funciones cognitivas y del riñón, y que la exposición constante durante el embarazo puede tener efectos adversos en el feto en desarrollo.

La dermatóloga Paloma Cornejo, miembro de la Academia Española de Dermatología y Venerología (AEDV) afirma que ha visto casos de dermatitis de contacto en cuello o parpados, y sobre todo uñas muy desecadas por culpa de las resinas del formaldeido y el tolueno. “Algunas llegan destrozadas, deshidratadas, astilladas o con onocorrexis – cuenta- y se dan casos de parestesia (hormigueo) por los acrilatos de los esmaltados permanentes”, afirma.

Desde la firma Masglo tranquilizan afirmando que el uso de ftalato de dibutilo, formaldehído, tolueno o parabenos está perfectamente regulado y se incluye la cantidad justa para que sean seguros; y de hecho aun cuando insisten en que no suponen ninguna amenaza, han eliminado 4 de sus fórmulas.

Por su parte, Teresa de Miguel, dueña del salón My Litte Momo de Madrid, ha explicado a ABC que una de sus empleadas tuvo dificultades respiratorias cuando trabajaba en otro centro especializado en uñas acrílicas, “pero en nuestro salón, que no trabajamos el acrílico jamás hemos tenido un problema, ni con empleadas no con clientas”, asegura. “En un salón abierto y aireado, donde se trabaja con marcas de calidad, no hay ningún riesgo. Otra cosa son las situaciones especiales como embarazo o mujeres sometidas a radioterapia, a las que siempre les aplicamos productos 5-free”, aclara.

Estos esmaltes eliminan, además del trío tóxico, la tosylamida (que se emplea para dar brillo) porque puede producir irritación y dermatitis; y el alcanfor, un tóxico permitido en dosis menores del 11 %, pero que ingerido envenena.

En Le Petit Salon ofrecen también las dos opciones, “porque aunque no creemos que los esmaltes llamados tradicionales sean peligrosos ya que sus concentraciones en tóxicos son mínimas, tenemos muchas clientas que siguen una filosofía global eco (alimentación, ropa, cosmética…) y nos piden las lacas ecológicas como las de Révérence de Bastien”, señala Elena Comes, su directora.

Algunas firmas como Hand Made Beauty, evitan también los ingredientes de origen animal (pigmentos hechos de animales o excreciones resinosas de ciertos insectos, por ejemplo) y siguen una producción halal (con ingredientes permitidos conforme a la norma islámica). “Hay que empujar hacia alternativas no dañinas o innecesarias tanto para la salud como para el medio ambiente. Los químicos se pueden remplazar por otros compuestos biodegradables y que no hacen daño a la salud ni contaminan el medio ambiente. Un ejemplo es el acetato de butilo, un disolvente que se deriva del ácido acético”, explica Nina Skarabela, fundadora de la firma vegana OXN.

Lógicamente, elaborar un buen esmalte libre de estos compuestos es más difícil y más caro, pero creemos que es importante tener fórmulas sin ellos sin comprometer la calidad”, aclaran desde Masglo

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