Cuando se padece alergia a los ácaros del polvo...

Existe una reacción alérgica que presentan algunas personas ante los ácaros, unos pequeñísimos insectos que se encuentran generalmente en el polvo; y sus síntomas más frecuentes de los individuos que la padecen son los mismos que los de la rinitis alérgica, tales como moquear y estornudar, aunque también pueden manifestar signos similares a los del asma, como por ejemplo dificultad para respirar.

Estos insectos microscópicos son parientes cercanos de las arañas y las garrapatas, y algunos elementos que forman parte del hogar crean un ambiente ideal para que vivan, tales como las alfombras, la ropa de cama o los muebles tapizados, ya que suelen crecer en ambientes húmedos y cálidos.

Con el fin de que las personas alérgicas a los ácaros del polvo puedan controlar su alergia, deben tomar una serie de medidas para disminuir la cantidad de estos insectos en su hogar. Aunque en algunas ocasiones incluso necesitarán utilizar algún tipo de tratamiento para aliviar sus síntomas.

Entre los síntomas que presentan las personas alérgicas a estos insectos, los cuales son provocados por la inflamación de las fosas nasales, destacan la congestión nasal, estornudos, tos, moqueo, dolor y presión facial, ojos irritados, goteo nasal y picor en la nariz, garganta o paladar. No obstante, aquellos individuos que además sufren episodios de asma provocados por la alergia a los ácaros del polvo también mostrarán silbidos al respirar, dolor u opresión en el pecho, dificultad para respirar y episodios de tos.

La gravedad de la alergia a los ácaros del polvo puede variar de leve a intensa, y sus síntomas se pueden confundir con los de un resfriado común, por lo que si estos persisten más de una semana o son demasiado intensos es preciso buscar atención médica.

Las alergias se producen por la reacción del sistema inmunitario ante una sustancia que considera extraña, en este caso ante los ácaros del polvo. Este crea anticuerpos para proteger al individuo de esos invasores, intentando evitar de ese modo que enferme. Aunque un alérgeno no sea dañino para el organismo, el sistema inmunitario de una persona alérgica lo detecta como tal, provocando una respuesta inflamatoria en los pulmones o en las fosas nasales cuando el individuo entra en contacto con él.

En el caso de que la exposición al mismo sea prolongada, el individuo puede padecer una inflamación crónica. Los ácaros se alimentan de las células de la piel que pierden las personas y absorben la humedad del ambiente. El polvo, además de estos parásitos, también contiene sus excrementos y los cuerpos en descomposición de los que ya han muerto. La alergia a los ácaros del polvo es provocada por las proteínas presentes en esos restos.

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