Los peligros de la alergia cuando conduces...

La Confederación Nacional de Autoescuelas (CNAE) ha alertado de que entre marzo y septiembre, entre un 2 y un 5 % de los accidentes al volante tienen relación con algún tipo de alergia del conductor.

La rinitis y el asma alérgicas afectan a un alto número de personas -un 21 % y hasta un 7 % de españoles, respectivamente- y causan síntomas tan molestos como estornudos, secreción nasal acuosa, picor de nariz y congestión nasal. A esto se suma la conjuntivitis, traducida en enrojecimiento, lagrimeo y picor ocular... y nada de esto es agradable y mucho menos seguro con el volante entre las manos.

Según cálculos de la Dirección General Tráfico (DGT), un brote de alergia típico implica que retiremos la atención de la carretera hasta 30 segundos, en función de la velocidad y del tiempo que duren los estornudos. Además, resulta relativamente fácil perder el control del vehículo en esa situación.

Además, según destaca la DGT, más de la mitad de alérgicos tienen el sueño alterado. De hecho, el 40 % de los pacientes que padecen rinitis alérgica sufren somnolencia diurna, evidentemente muy peligrosa para la conducción.

Este panorama se completa con el riesgo producido por la medicación. La CNAE recuerda que los antihistamínicos de primera generación producen somnolencia y efectos similares a conducir con una tasa de entre 0,5 y 0,8 gramos de alcohol en sangre; los de última generación no deben mezclarse con alcohol porque también producen sueño, factor presente en muchos accidentes -entre el 15 y el 30 %, según la confederación de autoescuelas-.

Cuenta el portal El Motor que los alérgicos no tienen prohibido conducir, pero deberían seguir algunas pautas preventivas, por su seguridad y por la del resto de conductores. Entre estas pautas o consejos, los especialistas destacan:

1.Prohibido automedicarse. Acude al médico si notas síntomas clásicos de las alergias para confirmar que se trata realmente de una alergia. Si tomas la medicación por tu cuenta, no sabrás si es la más adecuada para ti, ni si afectará a la conducción.

2.- Avisa al médico de que vas a conducir. Debe saber que vas a ponerte al volante. Así podrá recetarte un fármaco que no esté contraindicado para la conducción.

3.- Sube las ventanillas. En las épocas de mayor presencia de pólenes (que no en todos los casos es en primavera), viaja siempre con las ventanillas cerradas. Reducirás el riesgo de sufrir un ataque alérgico.

4.- El aire acondicionado, con condiciones. Utiliza el climatizador del coche solo si el vehículo cuenta con filtro HEPA antipolen de alta calidad. Y, en todo caso, ponlo en modo recirculación, para que el aire no llegue del exterior.

5.- Utiliza gafas de sol. Cuando la alergia produce lagrimeo y picor de ojos, la luz del sol agudiza los síntomas, así que conviene protegerse.

6.- Evita el consumo de alcohol. Nunca debes beber al volante, pero todavía menos si has tomado antihistamínicos. La combinación de ambos garantiza problemas de somnolencia.

7.- Mantén el coche limpio. Aunque tengas la máxima precaución, los pólenes pueden colarse y flotar en el ambiente. Cuanto más limpio esté el coche, mejor. Y si tienes mascotas, todavía más.

8.- Programa tu viaje. Evita viajar al amanecer (hay más concentración de pólenes) y comprueba el nivel de polen existente tanto en el trayecto como en el destino.

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