Averiguan porqué hay niños con alergias a alimentos jamás ingeridos

Un grupo de investigadores ligado a la Fundación Jiménez Díaz y a la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), que en trabajos anteriores ya demostró la existencia de una sensibilización del bebé durante la lactancia a causa de la toma de alérgenos alimentarios presentes en la leche materna y procedentes de la dieta de la madre, ha dado a conocer ahora un estudio, publicado en la revista Pediatric Allergy and Immunology, que prueba como esta sensibilización ocurre mucho antes: en la etapa de gestación en el útero materno.

Entrar en contacto con un alérgeno no implica desarrollar alergia obligatoriamente; mientras los niños se están gestando en el útero materno, nos preguntábamos si tenían contacto con alérgenos”, ha explicado a Saludigital Carlos Pastor, coautor de este trabajo e investigador de la Fundación Jiménez Díaz, que añade que “hemos visto que sí, es decir, en el líquido amniótico, procedentes de la dieta de la madre, el feto entra en contacto con elementos alergénicos”.

Hoy en día se sabe que la exposición supone un factor importante a la hora de desarrollar una alergia, pero no el único, ya que las condiciones ambientales y la carga genética desempeñan un papel muy importante.

Para llevar a cabo este estudio, los investigadores analizaron muestras del líquido amniótico de una veintena de mujeres: ocho después del parto y 12 de embarazadas, que se sometieron a amniocentesis diagnóstica entre las semanas 15 y 20 de gestación. “De manera siempre voluntaria, y debido a que, con motivo de un estudio genético, a esta docena de mujeres se les realizó la prueba de amniocentesis diagnóstica, ellas nos cedieron una pequeña muestra del líquido amniótico que nosotros hemos utilizado para realizar la investigación”, puntualiza Carlos Pastor.

Las muestras obtenidas del tercer mes de embarazo presentaban una concentración superior de alérgenos respecto a las muestras tomadas después del parto; y, efectivamente, en el análisis del líquido amniótico detectamos específicamente la presencia de alérgenos”.

El investigador ha explicado que los alérgenos que tienen su origen en alimentos comunes, como son la leche, la fruta, el huevo o el pescado, aparecieron en mayor proporción. Esta variación se debe al hecho de que, conforme avanza la gestación, la contribución de la madre en la formación del líquido amniótico disminuye al tiempo que es el propio feto quien pasa a realizar esta función; “por tanto, al no haber estado el feto todavía en contacto con los alérgenos, sólo con esos que le han llegado a través de su madre, la proporción de estos decrece”, argumenta Pastor.

La principal conclusión del estudio es que desde el útero materno el bebé ya se encuentra en contacto con alérgenos. Una posible próxima vía de investigación, plantea el especialista, pivotaría en torno al análisis, estudiando la dieta de la madre, de la presencia de alérgenos en la leche materna: “Luego, habría que relacionarlo con el desarrollo de alergia por parte del bebé, para investigar si un mayor consumo de determinados alérgenos guarda relación con el desarrollo de esta patología”, concluye.

Este estudio se ha realizado dando forma a un microarray de anticuerpos para detectar los alérgenos alimentarios; una variedad de microarray o microarreglo similar al que se emplea con genes, pero con la diferencia de que lo que, en este caso, se adhiere a la superficie adaptada son anticuerpos específicos que unen alérgenos y permiten a los investigadores detectar su presencia de forma simultánea.

Aunque en poco tiempo ha ido ganando notoriedad, se trata de una técnica de laboratorio todavía bastante desconocida para la sociedad. Los científicos lo definen como un formato experimental, basado en la síntesis o fijación de sondas, mediante el que se representan genes, proteínas o metabolitos, según se decida, sobre un sustrato sólido (cristal, plástico, sílice) expuesto a las moléculas diana o muestra.

Hay distintos tipos de microarrays: de ADN, proteínas, tejidos o de expresión. Entre sus múltiples usos, esta técnica sirve para estudiar genes que se expresan de forma diferencial entre varias condiciones (sanos/enfermos, tratados/no tratados…), clasificar molecularmente enfermedades complejas y también para identificar los genes característicos de una patología.

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